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Los nuevos auriculares de Skullcandy son un buen recordatorio de que el sonido no es lo único que importa

Los auriculares Indy Evo de Skullcandy
Los auriculares Indy Evo de Skullcandy
Imagen: Julio Cerezo

Hace un tiempo, cuando elegíamos unos auriculares, no había que comerse mucho la cabeza: ¿Se escuchan bien? Pues adelante. Ahora, con un mercado cada vez más saturado de ofertas, son los pequeños detalles los que pueden acabar decantando a un lado o a otro la balanza. Estos mismos detalles son los que —para mi— condenan a los nuevos auriculares que ha lanzado Skullcandy. Y es que amigos, el sonido no lo es todo.

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Es importante remarcar lo de “para mi”, porque lo que a mi me hace tirarme de los pelos, a algún otro le podría parecer una nimiedad en toda regla, así que es justo señalarlo. Y ahora, sin más dilación, presentemos a los dos contendientes de nuestra review: los Sesh Evo y los Indy Evo.

Los auriculares se conectan al teléfono nada más salir de la caja, y el micrófono que traen incorporado es más que decente.
Los auriculares se conectan al teléfono nada más salir de la caja, y el micrófono que traen incorporado es más que decente.
Imagen: Julio Cerezo
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Sonido

Estamos hablando de unos auriculares, así que la primera pregunta es tirando a obvia: ¿Qué tal se escuchan? La experiencia en general es bastante buena, aunque antes de entrar en detalles, permitidme hacer un par de apuntes. El primero es que voy a analizar el sonido de ambos modelos conjuntamente. A pesar de que sean modelos diferentes —y tengan precios diferentes también—, ambos llevan un driver de 6mm y el sonido que emiten es prácticamente igual.

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El segundo apunte es el mismo que hago en otras tantas reviews: es importante saber en qué rango de precio nos movemos, porque tampoco se trata de pedir peras al olmo. Ni los los Sesh Evo ni los Indy pasan de la barrera de los 100 euros (79,99€ y 99,99€, respectivamente), por lo que si lo que buscas es la crème de la crème, tendrás que buscar en otros lares y rascarte el bolsillo.

Y ahora volvamos a la cuestión que nos compete: el sonido. Sin duda, este es uno de los grandes argumentos de estos dos modelos. Skullcandy lleva años fabricando auriculares y eso se nota. Si tuviésemos que alabar una cosa del sonido de estos auriculares es que está bien balanceado: nada de bajos atronadores ni agudos estridentes, sino todo en su justa medida.

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Los dos auriculares tienen unos LEDs que indican si están conectados o no; y los estuches también tienen luces que muestran su batería restante.
Los dos auriculares tienen unos LEDs que indican si están conectados o no; y los estuches también tienen luces que muestran su batería restante.
Imagen: Julio Cerezo

Canciones que se encuentran en frecuencias medias, como Only Love de Ben Howard o la versión acústica de Velour and Velcro, de The Districts se escuchan casi perfectas. Las voces también se oyen con claridad y consiguen no empastarse en canciones con varios registros diferentes, como puede ser Fisherman’s Blues, de The Waterboys.

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Todo ésto no quiere decir que el sonido de estos auriculares sea perfecto. Cuándo escuchamos canciones como More de Electric Guest se nota que los agudos son menos nítidos que en unos altavoces de mayor calidad. Algo parecido ocurre también al otro lado de la escala. Mientras que los graves más “obvios” —esos que ocupan un mayor rango de frecuencias— como los de la canción Blue World de Mac Miller se escuchan muy bien, otros más sutiles, como el bajo de Everything Now de Arcade Fire, tienen bastante menos definición.

Y aunque en la mayoría de casos se comportan exactamente igual, hay que señalar una ligera diferencia entre los Sesh Evo y los Indy con la que me he topado en algunas situaciones. No se si se deberá a que los Sesh Evo tienen algo más de espacio para que el sonido resuene por la forma del auricular, pero en canciones especialmente intensas, como When the sun goes down de The Arctic Monkeys o Miss Alissa de Eagles of Death Metal, el sonido de los Sesh Evo tenía algo más de profundidad y amplitud, aunque no es una diferencia abrumadora como para decir que suenan mucho mejor que los Indy.

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Los estuches de carga tienen un único conector USB-C e imanes para que los cascos se queden en su sitio.
Los estuches de carga tienen un único conector USB-C e imanes para que los cascos se queden en su sitio.
Imagen: Julio Cerezo

Ergonomía

Ambos modelos resultan bastante cómodos al utilizarlos, aunque cada uno tiene un ajuste diferente a la oreja.

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Sin duda, los Indy Evo son los que mejor se ajustan a la oreja. La punta de silicona de los cascos se agarra bien al interior del oído y además los auriculares tienen una pequeña aleta que, en caso de que la forma de tu oreja lo permita, podrás usar para anclarlos en su sitio. Puedes saltar, corretear o hacer el pino que los Indy Evo no se moverán ni un milímetro.

Los Sesh Evo son otra cosa. Aquí el único punto de apoyo es el de la punta inferior de silicona de los cascos, por lo que el agarre es menor que en los Indy. También se puede hacer ejercicio con ellos puestos, aunque la sensación de que van a volar lejos de tus orejas con algún movimiento brusco está bastante presente. Aun así, el hecho de que el agarre sea menos intenso que en los Indy hace que sean más cómodos de llevar y que la oreja se resienta menos después de pasar varias horas con ellos.

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Usabilidad

En este punto es donde ya entramos en terreno pantanoso y donde cada modelo tiene sus propias luces y sombras.

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Skullcandy ha apostado por un control táctil para los Indy Evo. Sobre el papel todos los comandos suenan muy sencillos e intuitivos, pero a la hora de la verdad, la experiencia es muy diferente. Ocurre con demasiado frecuencia que fallamos una pulsación —o que directamente no ha sido registrada en el controlador táctil— y acabamos haciendo cosas que no queríamos, como convocar al asistente virtual, subir el volumen en vez de pausar la música o activar el modo ambiente de los auriculares en vez de cambiar el ecualizador.

Tampoco los controles físicos que tienen los Sesh Evo son mejores que los táctiles de los Indy. Más bien al contrario. Aquí todo lo que tenemos es un pequeño botón en cada auricular y su funcionamiento es más de lo mismo: un número determinado de toques para hacer tal o cual función. ¿Dónde está el problema? Pues que cada vez que aprietas uno de los botones, el auricular se incrusta dentro de tu oído. Por lo tanto tienes dos opciones: o continuar con esa táctica hasta que tu tímpano diga basta o utilizar más dedos que sujeten el auricular mientras tratas de atinar en el botón.

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La aplicación de Skullcandy básicamente... no sirve para nada.
La aplicación de Skullcandy básicamente... no sirve para nada.
Imagen: Julio Cerezo

Entiendo que no es tarea sencilla incluir unos controles que respondan a la perfección en unos cascos de estas dimensiones, pero si los diseñadores e ingenieros de Skullcandy tienen una gran asignatura pendiente por delante, es ésta.

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En lo que respecta a la batería no se le pueden poner muchas pegas a ninguno de los dos modelos. Tanto los Sesh Evo como los Indy Evo aguantan entre 4 y 6 horas de reproducción antes de tener que pasar por ‘boxes’, y junto con sus estuches de carga llegan hasta las 24 y 30 horas, respectivamente. Y aunque ninguno tiene carga inalámbrica, si que disponen de carga rápida, por lo que en 10 minutos tendrás carga suficiente como para aguantar tu sesión en el gimnasio.

Extras

Una de las cosas más interesantes de estos auriculares es que tienen integración con Tile, una app que te ayudará a encontrar tus cascos en caso de que se te caiga uno. Después de haber registrado tus cascos, solo tendrás que decirle a Tile que trate de localizarlos, y comenzará a reproducir una alarma en el auricular que hayas perdido, de forma que lo localices con más facilidad.

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Lo que sí se echa en falta son más opciones de personalización para el audio. Tenemos solo tres modelos de ecualización predefinidos: Podcast, Movies y Music. “Podcast” es un ajuste que básicamente elimina frecuencias en la parte alta y baja del espectro de forma que se potencien los rangos medios de la voz, pero el resultado que nos acaba dejando es demasiado artificial. Para los que busquen un poco más de “alegría” en la zona de los graves y una subida de volumen generalizada, está el modo “Movies”; y por último, está el modo normal, llamado “Music”. Así que, si apuestas por estos auriculares, esto es todo lo que tendrás a tu disposición para modificar el audio a tu antojo.

Los dos modelos de auriculares de Skullcandy tienen resistencia al agua y al polvo IP55, por lo que podrás hacer ejercicio con ellos sin problemas.
Los dos modelos de auriculares de Skullcandy tienen resistencia al agua y al polvo IP55, por lo que podrás hacer ejercicio con ellos sin problemas.
Imagen: Julio Cerezo
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Una de las supuestas “ventajas” que también tienen estos auriculares es que puedes utilizarlos de forma individual. Ésto, que aparentemente no podría tener ninguna pega, en la práctica hace que los auriculares de vez en cuando se desemparejen entre sí, y volverlos a emparejar es un proceso tedioso que implica resetear los auriculares e invertir un tiempo en descubrir qué diantres pasa. Esto es una pena, porque la conectividad con el resto de dispositivos y la transferencia de datos es casi perfecta.

Y ya por último está la aplicación de Skullcandy, que básicamente... no sirve para nada. Lo único que podrás hacer ahí es ver las instrucciones de funcionamiento de tus cascos y el tipo de ecualizador que hay activado, pero ni siquiera podrás cambiar esto último desde ahí. Así que para esto casi ni te la descargues.

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Conclusión

Es necesario hacer alguna que otra advertencia sobre estos auriculares. No es que haya muchas opciones para personalizar el sonido —aunque espero que esto sea algo que Skullcandy pueda actualizar más adelante— y algunas veces los auriculares pueden desenlazarse entre sí, aunque esto último tiene solución. También cuesta acostumbrarse a los controles, e incluso después, siguen sin ser realmente cómodos de usar.

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Pero dicho esto, hay que reconocer que ambos modelos son buenos auriculares. Tienen un sonido bien balanceado, un diseño bonito y bien construido y su batería es más que solvente. Además, podrás buscarlos con una aplicación si se te ha caído alguno, así que es una función extra que agradecerán los ‘manazas’.

Si buscas unos auriculares que aguanten todo y que sean menos llamativos que los habituales de hacer deporte, los Indy Evo pueden ser una buena solución, y si lo único que te preocupa es el sonido, posiblemente puedas vivir igual de contento con sus hermanos pequeños, los Sesh Evo.

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En resumen

  • Los dos modelos se escuchan casi igual. Están bien balanceados y su sonido tiene buena definición.
  • Los Sesh Evo y los Indy Evo aguantan 24 y 30 horas respectivamente con sus estuches de carga.
  • Los dos auriculares tienen resistencia al agua y al polvo IP55.
  • Tienen Bluetooth 5.0, por lo que si tus dispositivos son compatibles, la transmisión de datos entre los dos será mucho mejor y apenas notarás problemas de latencia.
  • Los controles táctiles de los Indy Evo y los controles físicos de los Sesh Evo son claramente mejorables.

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