Cuando pensamos en el aumento del nivel del mar, solemos imaginar enormes glaciares derritiéndose en Groenlandia o la Antártida. Sin embargo, existe otro fenómeno menos visible que también está contribuyendo a transformar las costas del planeta: la expansión térmica de los océanos.
Según la NASA, los mares absorben más del 90% del exceso de calor generado por el calentamiento global. Esta capacidad ayuda a regular la temperatura terrestre, pero produce una consecuencia inevitable: el agua se expande a medida que aumenta su temperatura.
Junto con el derretimiento del hielo continental, este proceso está acelerando el crecimiento del nivel del mar y modificando progresivamente la geografía costera.
El fenómeno invisible que hace crecer los océanos
La expansión térmica es un principio físico relativamente sencillo. Cuando el agua se calienta, sus moléculas adquieren mayor energía y, en condiciones habituales, el líquido aumenta su volumen. Aunque el cambio puede parecer insignificante, sus consecuencias son enormes cuando ocurre en una masa de agua del tamaño de los océanos.
La Tierra contiene aproximadamente 1.300 millones de kilómetros cúbicos de agua oceánica. Una pequeña variación de volumen, multiplicada por semejante cantidad, puede traducirse en centímetros adicionales de altura del mar.
Además, el calentamiento no afecta únicamente a la superficie. Las corrientes transportan energía hacia las profundidades, donde el calor puede permanecer almacenado durante siglos.
Por eso, incluso una reducción drástica de las emisiones no detendría inmediatamente el aumento del nivel del mar.

El deshielo de Groenlandia y la Antártida agrava el problema
El segundo mecanismo responsable del aumento del nivel del mar es el derretimiento de los glaciares y las grandes capas de hielo continental.
A diferencia de la expansión térmica, este fenómeno incorpora nuevas cantidades de agua a los océanos. Existe una diferencia fundamental entre el hielo terrestre y el hielo que ya flota sobre el mar. Cuando se derrite el hielo marino del Ártico, su contribución directa al aumento del nivel del mar es prácticamente nula, porque ya desplaza agua mientras flota.
En cambio, cuando desaparece el hielo situado sobre tierra firme, el agua resultante termina incorporándose al océano.
Si toda la capa de hielo de Groenlandia se derritiera, el nivel medio global del mar podría aumentar aproximadamente siete metros. Se trata de un escenario extremo que requeriría largos períodos de calentamiento.
¿Qué está provocando actualmente la mayor subida?
Durante buena parte del siglo XX, la expansión térmica desempeñó un papel fundamental en el aumento del nivel del mar.
Sin embargo, la aceleración del deshielo modificó progresivamente esa relación.
Actualmente, aproximadamente dos tercios del aumento global se atribuyen a la pérdida de hielo terrestre, mientras que cerca de un tercio corresponde a la expansión térmica.
La proporción puede variar considerablemente entre distintos años. En 2024, por ejemplo, la NASA identificó que la expansión térmica fue responsable de alrededor de dos tercios del aumento registrado durante ese año.
Un futuro en el que las costas podrían cambiar para siempre
Las consecuencias del aumento del nivel del mar incluyen inundaciones más frecuentes, erosión costera, salinización de acuíferos y pérdida de territorios habitables.
Las ciudades situadas a baja altitud, las islas y los grandes deltas fluviales se encuentran entre las regiones más vulnerables. Además, ambos mecanismos pueden reforzarse: el agua oceánica más cálida erosiona las plataformas de hielo y favorece la pérdida de masa de los glaciares terrestres.
La velocidad y magnitud de estos cambios dependerán de las emisiones futuras y de la respuesta del sistema climático.
Lo que muestran las investigaciones es que el mapa del mundo ya está cambiando, impulsado por procesos que continuarán influyendo en los océanos durante generaciones.