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Ciencia

Los padres también desarrollan un “cerebro parental” y cuidar al bebé parece fortalecerlo

Un seguimiento mediante resonancias magnéticas reveló que el cerebro de los padres atraviesa una rápida reorganización durante los primeros meses de vida del bebé. Los cambios afectan regiones relacionadas con las emociones, la atención y la planificación, pero dependen en buena medida de la experiencia directa con los cuidados.
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La paternidad también transforma el cerebro

Las madres experimentan durante el embarazo una intensa transformación hormonal y cerebral que prepara al organismo para responder a las necesidades del bebé. Los padres no atraviesan la gestación, pero eso no significa que permanezcan biológicamente al margen del proceso.

Un estudio publicado en mayo de 2026 siguió a 25 padres desde los primeros días posteriores al nacimiento hasta que sus bebés cumplieron aproximadamente seis meses. Los participantes fueron sometidos a resonancias magnéticas durante la primera semana y en las semanas 3, 6, 9, 12 y 24 después del parto.

Los resultados mostraron que el cerebro paterno no cambia de una sola vez. Sigue una trayectoria dinámica en la que algunas zonas reducen inicialmente su volumen, otras recuperan tejido más adelante y varias redes modifican la manera en que se comunican entre sí.

Los padres también desarrollan un “cerebro parental” y cuidar al bebé parece fortalecerlo
© Magnific

La materia gris disminuyó durante las primeras semanas

Las transformaciones más pronunciadas aparecieron durante las primeras seis semanas. Los investigadores detectaron reducciones de materia gris en partes de los lóbulos frontal, temporal, parietal y occipital, además de la ínsula, el hipocampo y la unión temporoparietal.

Esta disminución no significa que los padres pierdan neuronas, inteligencia o capacidades. Los estudios de neuroimagen miden cambios de volumen, pero no permiten conocer directamente el mecanismo celular que los produce. Los propios autores plantean que podría tratarse de una reorganización que hace más eficientes ciertas redes, aunque no demostraron que exista una “poda neuronal” equivalente a la de la adolescencia.

A partir de la semana 12 comenzaron a aparecer aumentos localizados de materia gris, principalmente en regiones frontales y cerebelosas. Estas áreas participan en funciones como la planificación, el control de la conducta y la coordinación de respuestas complejas.

El cerebro presta más atención a lo emocional

También cambió la conectividad entre diferentes regiones. La reorganización fue especialmente intensa durante las primeras nueve semanas y afectó las redes de saliencia, modo predeterminado y control frontoparietal.

La amígdala, vinculada con la detección de estímulos emocionalmente relevantes, reforzó su comunicación con el hipocampo y la corteza cingulada. Algunas de estas conexiones estuvieron asociadas con las puntuaciones de apego paterno durante las primeras 12 semanas.

Investigaciones anteriores ya habían detectado una relación entre el cuidado directo y el cerebro paterno. Un estudio con 89 madres y padres encontró que los hombres que asumían el papel de cuidadores principales mostraban respuestas cerebrales similares a las observadas en madres cuidadoras. Esto sugiere que la experiencia cotidiana puede ser tan importante como el sexo del progenitor para activar el llamado cerebro parental.

Los padres también desarrollan un “cerebro parental” y cuidar al bebé parece fortalecerlo
© Magnific

Cuidar al bebé puede reforzar la adaptación

En 2014, otro estudio observó aumentos de materia gris en regiones relacionadas con la motivación parental, la recompensa y el procesamiento emocional. Sin embargo, aquella investigación solo incluyó a 16 padres y realizó dos mediciones, por lo que sus resultados debían considerarse preliminares.

Trabajos más recientes también encontraron que los padres que pasaban más tiempo con sus hijos o declaraban un vínculo más fuerte presentaban cambios corticales más marcados. Esto no demuestra que una determinada estructura cerebral convierta automáticamente a alguien en “buen padre”, pero respalda la idea de que cuidar, sostener, calmar y responder al bebé entrena los circuitos implicados en la crianza.

Las hormonas de los padres tampoco permanecen iguales

La adaptación no ocurre únicamente dentro del cerebro. Un estudio longitudinal encontró que los hombres que se convirtieron en padres experimentaron caídas importantes de testosterona, especialmente aquellos más implicados en los cuidados.

La oxitocina también se ha relacionado con el contacto y la interacción entre padres e hijos, aunque su comportamiento es más complejo de lo que suele afirmarse. No todos los estudios encuentran un aumento general y permanente: los niveles pueden variar según el contacto físico, el momento y el estilo de interacción.

El estudio de 2026 tiene límites importantes. No incluyó hombres sin hijos ni resonancias anteriores al nacimiento, por lo que no puede atribuir todos los cambios exclusivamente a la paternidad. Aun así, ofrece una de las imágenes más detalladas disponibles hasta ahora: el cerebro de los padres se adapta rápidamente, y la implicación diaria parece ayudar a construir esa transformación.

 

Fuente: Xataka.

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