Los primeros perros de América fueron exterminados por los europeos, pero su legado genético todavía existe como un cáncer

Foto: Drew Angerer (Getty Images)

El viaje evolutivo de cómo los perros llegaron a habitar millones de salones en casas humanas es complicado y está lleno de desvíos, pero un nuevo estudio publicado en Science parece aclarar uno de ellos. El estudio sugiere que los primeros perros domésticos que vinieron a las Américas fueron traídos por humanos que migraron de Asia, pero fueron aniquilados cuando los europeos comenzaron a explorar el Nuevo Mundo a partir del siglo XV.

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Decenas de investigadores trabajaron en conjunto en el estudio. Los científicos analizaron el ADN mitocondrial (ese fragmento único de ADN solo transmitido por las madres) de 71 perros antiguos recuperados de sitios arqueológicos en Norteamérica y Siberia, la región más al norte de Asia que hace mucho tiempo tuvo un pasaje terrestre entre los continentes. También secuenciaron el genoma nuclear (que representa el 99% de todo nuestro ADN) de siete de los perros antiguos. Finalmente, compararon los genomas de esos perros con varias razas modernas y otras especies caninas vivas, como los lobos de Norteamérica.

Todos estos perros vivieron antes de que los europeos entraran en contacto con los pueblos indígenas de las Américas. Pero incluso los especímenes más antiguos, que datan de hace unos 9.000 años, vivieron mucho después de que los humanos cruzaran por primera vez el estrecho de Bering y se establecieran a lo largo de Norteamérica y Sudamérica. Por tanto, es un misterio dónde y cómo evolucionaron estos primeros perros domesticados.

Como ya han mencionado estudios anteriores, los investigadores encontraron que estos perros americanos antiguos tienen muy poco en común con los perros modernos, genéticamente hablando. Tampoco tienen lazos comunes con el lobo norteamericano, lo que sugiere que no fueron domesticados a partir de la población canina local que encontraron los protoamericanos. Pero estos perros sí compartieron más similitudes genéticas con razas como el Husky siberiano, aunque no como descendientes directos. Sin embargo, estos perros antiguos comparten un antepasado con el Husky.

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El escenario más probable, según los investigadores, es que los perros que existían antes de la llegada de los europeos habían emigrado a las Américas desde Siberia con un grupo de humanos, hace unos 10.000 años. Pero aunque este linaje prosperó durante siglos, parece que su destino estaba ligado a los pueblos indígenas que fueron asesinados por los europeos.

“Después de la llegada de los europeos, los perros nativos americanos casi desaparecieron por completo, dejando un legado genético mínimo en las poblaciones modernas de perros”, escribieron los autores en el estudio.

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Mientras que algunos perros americanos podrían haber desaparecido por epidemias o haber sido matados intencionalmente por europeos, como a menudo lo fueron los pueblos indígenas, es probable que haya otros motivos para su desaparición. Los europeos podrían haber preferido simplemente criar y mantener a los perros que trajeron de sus países de origen. Pro otro lado, los Huskies siberianos y otros perros del Ártico probablemente descienden del antepasado de los perros de la era pre–llegada de europeos, pero tienen su ADN mezclado con razas europeas y asiáticas.

Un chihuahua.
Imagen: Florinux (Wikimedia Commons.)
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Los resultados parecen socavar la creencia popular de que razas como los chihuahuas descienden de los perros antiguos de América, ya que su ADN mitocondrial tiene menos del 2% en común con los perros antiguos de este estudio. Sin embargo, no todos los expertos están convencidos de que sea así.

“No está tan claro como quisieran”, explicó Peter Savolainen a Gizmodo, profesor asociado de genética evolutiva en el Instituto Real de Tecnología de Estocolmo. “Utilizaron lo que aseguran es un conjunto de datos global [del ADN de los perros], pero en realidad no lo es”.

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Savolainen, que no participó en este estudio, señala que su propia investigación y la de otros han demostrado que ciertas razas, como los perros de Carolina, parecen carecer de muchos de los marcadores genéticos que se encuentran en los perros descendientes de europeos. También se ha determinado que el ADN de perros tomado de otros sitios antiguos en las Américas, los cuales no formaron parte de estudio, tiene más similitudes con el chihuahua y otras razas sudamericanas que este estudio. Debido a eso, Savolainen no descarta la posibilidad de que aunque estos perros pre-llegada de europeos podrían no tener descendientes vivos directos, las migraciones anteriores podrían haber traído perros cuya huella genética ha sobrevivido hasta la actualidad.

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Menos polémica es la teoría de los investigadores sobre el tumor venéreo transmisible canino (CTVT, según sus siglas en inglés), una forma de cáncer de transmisión sexual que se ha propagado a nivel mundial. Debido a que los CTVT (y todos los cánceres) son esencialmente la forma mutada del ADN de un animal, es posible rastrear su estructura genética hasta el perro que la desarrolló por primera vez. Los investigadores encontraron que ese primer perro con CTVT estaba estrechamente relacionado con los perros pre-llegada de los europeos, lo que sugiere que la enfermedad se originó hace unos 8.000 años.

“Es increíble pensar que posiblemente el único sobreviviente de un linaje de perros perdido sea un tumor que se puede diseminar entre perros como una infección”, mencionó en un comunicado la autora principal del estudio, Maire Ní Leathlobhair, investigadora del departamento de medicina veterinaria de la Universidad de Cambridge, Inglaterra.

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Aunque todavía hay mucha investigación por hacer para conocer por completo la historia genética del mejor amigo del hombre, el estudio revela nuevas pistas, según Krishna Veeramah, genetista de la Universidad de Stony Brook, Estados Unidos, que ha estudiado la evolución del perro antiguo.

“Creo que es un logro técnico importante obtener genomas de perros más antiguos”, dijo Veeramah a Gizmodo, que no participó en la investigación. También indicó que hasta ahora solo habíamos secuenciado el ADN nuclear de tres perros antiguos. “Si bien el estudio no aborda por completo los orígenes de los perros hasta los lobos (esto requeriría muestras más antiguas de Eurasia), sí revela nuevos detalles sobre un aspecto muy importante de la historia entre los perros y humanos”. [Science]

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