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Los seres humanos tuvimos una ventaja inesperada que nos hizo triunfar sobre los neandertales: las cejas

Un neandertal junto a un ser humano moderno
Foto: Museo de Neanderthal

La función principal de las cejas es proteger a los ojos del sudor, la lluvia y la radiación del sol, pero un nuevo estudio publicado en Nature Ecology and Evolution sugiere que nuestra capacidad de parecer más intimidantes o amigables al levantar o arquear las cejas nos otorgó una ventaja evolutiva.

Un equipo de antropólogos de la Universidad de York investigaba por qué los humanos modernos perdimos la prominente cresta que algunos homínidos arcaicos tenían en la parte frontal del cráneo, por encima de las cavidades de los ojos. Para ello elaboraron un modelo 3D de una calavera conocida como Kabwe 1, un famoso fósil de la especie Homo heidelbergensis.

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Modelo de un cráneo humano moderno (izquierda) junto al modelo del cráneo de Kabwe 1, un humano arcaico (derecha)

Los investigadores descubrieron que las protuberancias en la frente de Kabwe 1 no ofrecían ninguna ventaja en la masticación u otras funciones mecánicas, lo que significa que probablemente tuvieron una función social, como mostrar dominio sobre los demás (algo que ocurre en los primates).

Investigaciones anteriores habían demostrado que los seres humanos levantamos inconscientemente las cejas para insinuar que somos una amenaza al ver a alguien en la distancia. Y ya en el siglo XIX, Charles Darwin notó que usamos las cejas para mostrar simpatía hacia los demás.

Según Penny Spikins, una de las autoras del nuevo estudio, la anatomía del ser humano moderno refleja la importancia de llevarse bien con otras personas como ventaja evolutiva. “Para nuestra especie, perder la cresta de la frente probablemente significó ser menos intimidantes —dice Spikins—, pero al desarrollar frentes más planas y verticales, pudimos hacer algo muy inusual: mover las cejas de forma sutil e importante”.

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Si bien la pérdida de la cresta pudo estar provocada por una reducción cerebral o facial, los investigadores creen que en última instancia nos permitió expresar una amplia gama de emociones con las cejas, lo que jugó un papel crucial en la supervivencia de la especie y su triunfo sobre el hombre de Neandertal.

Históricamente, esas expresiones faciales (más amistosas que las del Homo heidelbergensis) aparecieron junto a grandes cambios sociales, como la colaboración entre humanos no emparentados o la convivencia en grupos cada vez más grandes y diversos. Ser capaces de crear amistades distantes ayudó a los primeros humanos a colonizar nuevos entornos, ya que tenían amigos en quienes confiar y con los que hospedarse. Y todo empezó con algo tan simple como una expresión amistosa con ayuda de las cejas.

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[Nature Ecology and Evolution vía The Conversation]

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Matías S. Zavia

Matías tiene dos grandes pasiones: Internet y el dulce de leche

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