Los sonidos de los Porgs en Star Wars: The Last Jedi están hechos en realidad con patos y palomas

Star Wars: The Last Jedi no solo es una de las películas más polarizantes en la historia de la saga, sino que su rodaje ha estado lleno de anécdotas, detalles e historias interesantes. Gracias a ellos hemos aprendido que el origen de los Porgs no radica (únicamente) en la intención de vender peluches a montón, sino en ocultar los frailecillos nativos de la isla de Skellig. Con su voz ocurre algo parecido.

Según ha revelado Ren Klyce, responsable de gran parte del sonido de The Last Jedi, en una entrevista oficial, el sonido de los Porgs fue una de las primeras cosas que Rian Johnson, director de la cinta, les pidió que hicieran. Junto a ello, una serie de condiciones: no podían sonar estridentes, irritantes o graznar. Partiendo de ahí, y sabiendo como no podían sonar, el equipo de Klyce iteró cuatro o cinco veces hasta que dio con el tono adecuado.

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¿Sobre qué hicieron las iteraciones? Sobre sonidos tan comunes como los de una gallina con sus pollitos. El problema es que, a pesar de unas cuantas pasadas de edición y de estirar el audio base todo lo posible, el resultado no era del todo perfecto.

El equipo lo resolvió llamando a un especialista que suelta bandadas de palomas en las bodas con fines fotográficos, eso, un reclamo de cacería para pavos y una paloma junto a un poco de maestría en edición de sonido hacen el resto.

Aquí tienes 30 segundos de ¿graznido? de Porg sin descanso junto a otro clásico, el de Chewbacca. Aviso que 30 segundos son suficientes para desquiciarte:

Como bonus, Klyce explica que además de los Porgs para los Fathiers, otra de las criaturas de la película, utilizaron cabras macho cuyo sonido se modificó para que fuese más grave y amenazante combinado con el de gruñidos de oso [D23 via Comicbook]

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About the author

Carlos Rebato

Managing Editor de Gizmodo en Español