Mahmoud Khalil, estudiante de posgrado en la Universidad de Columbia, en Nueva York, se convirtió en el rostro más visible de las protestas estudiantiles contra la guerra en Gaza el año pasado. Ahora, su activismo lo ha puesto en la mira del gobierno de Donald Trump, que ha iniciado un proceso para revocar su estatus migratorio y deportarlo.
Khalil fue arrestado este fin de semana por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en su hogar universitario, después de que las autoridades le notificaran que su visado de estudiante había sido revocado. Sin embargo, Khalil no es un estudiante extranjero, sino residente permanente con una «green card».
Una detención con motivaciones políticas

Desde su plataforma Truth Social, el presidente Trump celebró la detención y advirtió que «es la primera de muchas que vendrán», acusando a Khalil de ser un «radical pro-Hamás».
Su arresto ocurre bajo una orden ejecutiva firmada en enero, en la que Trump prometió expulsar a cualquier persona involucrada en “protestas proyihadistas” o simpatizante de Hamás.
Sin embargo, la comunidad legal y académica ha denunciado el caso como una represalia contra un activista estudiantil, en lo que consideran una violación a sus derechos.
La presidenta de la Unión de Libertades Civiles de Nueva York, Donna Lieberman, calificó la detención de «ataque extremo a la Primera Enmienda», mientras que la fiscal general del estado, Letitia James, se mostró «extremadamente preocupada» por el proceso.
Su esposa embarazada y la incertidumbre legal
Khalil está casado con una ciudadana estadounidense, quien está embarazada de ocho meses. Según su abogada, Amy Greer, los agentes de inmigración le informaron que su residencia permanente también había sido revocada.
En un comunicado, su esposa denunció la situación:
“En lugar de preparar la habitación del bebé y lavar su ropa, me quedo sentada en nuestro departamento preguntándome cuándo Mahmoud tendrá la oportunidad de llamarme desde un centro de detención”.
Hasta el momento, Khalil no ha sido acusado de ningún delito, lo que hace que su caso sea extraordinario desde el punto de vista legal. Según expertos citados por AP, la deportación de un residente permanente sin cargos «carece de un fundamento jurídico claro».
Protestas y movilización en su defensa

La detención de Khalil ha provocado una ola de protestas en Nueva York. Más de 1.000 personas se reunieron en Manhattan con banderas palestinas exigiendo su liberación.
Michael Thaddeus, profesor de Columbia, declaró en una rueda de prensa:
“Nos enfrentamos a la horrible realidad de que uno de nuestros estudiantes es ahora un preso político en Estados Unidos”.
Tobi, un manifestante de 42 años, calificó la detención de «un secuestro con fines políticos», mientras que otros activistas denunciaron que el arresto de Khalil marca un precedente peligroso contra la libertad de expresión.
Por ahora, la deportación de Khalil ha sido bloqueada temporalmente por un juez federal, quien revisará su situación en una audiencia de emergencia este miércoles.
Su abogada sostiene que el caso forma parte de «una represión política contra el activismo estudiantil», y que su cliente no ha cometido ningún delito que justifique su detención.
Khalil fue trasladado a un centro de detención en Luisiana, lo que ha complicado el acceso de sus abogados y familiares. Además, ICE amenazó con detener a su esposa cuando intentó visitarlo.
¿Por qué Columbia está en el centro de la controversia?
El arresto de Khalil ocurre en un momento de tensión entre la administración Trump y la Universidad de Columbia, que el año pasado fue el epicentro de las protestas propalestinas en EE.UU.
En respuesta a estas manifestaciones, el gobierno de Trump recortó $400 millones de dólares en subvenciones federales a la universidad, argumentando que la institución no ha tomado medidas para combatir el antisemitismo.
Algunos estudiantes judíos han denunciado que las protestas han cruzado la línea hacia discursos de odio, mientras que otros han participado activamente en las manifestaciones en solidaridad con los palestinos.
La comunidad académica y los grupos de derechos civiles ven en el caso de Khalil un punto de inflexión en la represión del activismo estudiantil.
Si su deportación se concreta, sentaría un precedente sin precedentes en EE.UU.: la revocación de una residencia permanente por motivos políticos, sin acusaciones formales.
Con la audiencia programada para esta semana, la lucha legal por su permanencia en EE.UU. no ha terminado, y su futuro sigue siendo incierto.
[Fuente: BBC]