El mes pasado SpaceX lanzó el cohete más grande que se haya construido jamás, en su 12do vuelo de prueba. Fue el debut del Starship V3, una versión más grande y potente del vehículo superpesado de la compañía. Y aunque compañías como SpaceX y Blue Origin planean escalar el tamaño de sus cohetes, un informe reciente sugiere que los vehículos gigantes podrían ser un fiasco.
El Centro Aeroespacial de Políticas y Estrategias Espaciales dio a conocer un informe que establece que aunque los cohetes para carga super pesada ofrecen máxima capacidad de carga, podrían presentar una gran desventaja en comparación con vehículos de lanzamiento más pequeños y ágiles. El informe argumenta que aumentar la capacidad de carga del cohete implica mayores costos, más tiempo y mayor complejidad operativa, y que por eso podrían enfrentarse a algunos problemas en el sector de los lanzamientos comerciales.
¿Más grande es mejor?
En el informe se define a los vehículos para carga super pesada como los que pueden llevar más de 50.000 kg a la baja órbita terrestre. Como ejemplos se menciona al cohete Falcon Heavy de SpaceX, al vehículo de lanzamiento espacial de la NASA y al actualizado New Glenn 9×4 de Blue Origin.
El cohete Falcon Heavy debutó en 2018 inaugurando así el renacimiento de los vehículos espaciales de carga super pesada. Desde entonces el cohete voló solo 12 veces, en contraste con el cohete Falcon 9, también de SpaceX, que desde su debut en 2010 ya se ha lanzado casi 700 veces.
“Esto hace que nos preguntemos si el uso relativamente reducido del Falcon Heavy es presagio de baja demanda del mercado para cohetes futuros de carga super pesada, y que incluso se aumente su capacidad de carga”, indica el informe. El Falcon Heavy tiene la cofia de tamaño similar a la del Falcon 9 por lo que no puede llevar a la órbita más satélites, o satélites de mayor tamaño, sino solo los que sean más pesados.
El informe argumenta que aunque el Falcon Heavy no haya tenido éxito porque no revolucionó el mercado, podría servir como cohete modelo para otros vehículos de carga super pesada.
Reducción de costos
El Centro Aeroespacial menciona al Starship de SpaceX y el New Glenn de Blue Origin como ejemplos de los nuevos cohetes de carga super pesada. Ambas compañías trabajan en sus cohetes de gran tamaño.
“Todos estos proveedores de vehículos de lanzamiento de carga super pesada se esfuerzan por reducir costos por lanzamiento y carga (es decir, el costo por kilogramo) con mayor capacidad de carga y la posibilidad de reutilizar parcialmente el vehículo de lanzamiento”, dice el informe. La masa y el volumen aumentan y eso podría representar nuevas oportunidades en el mercado pero su éxito económico no está garantizado, afirman los autores del informe.
Como ejemplo en otro sector de la industria del transporte el Centro Aeroespacial menciona al jet jumbo A380, cuyo enorme tamaño no fue un éxito comercial debido a mayores costos y limitaciones operativas, o que luego causó que se prefirieran aeronaves más pequeñas pero más eficientes en el consumo de combustible.
“Esos otros sectores muestran que más grande no siempre significa mejor ya que el tamaño excesivo a veces causa complejidades, menor agilidad, y muchas veces, la utilización de la capacidad por debajo de lo esperado”.
También se sugiere que los vehículos de carga super pesada puedan servir al mercado de las constelaciones de banda ancha. No existen todavía mercados como los centros de datos en órbita, y no se sabe todavía cuándo surgirán y comenzarán a impulsar la demanda que cubra el costo de los cohetes de carga super pesada.
“Por ahora el camino de maduración del mercado probablemente tenga que ver con el servicio a las mega constelaciones, con una cadencia regular de lanzamientos. Ese será un esfuerzo que definirá al sector de los vehículos superpesados, no como maravilla de la ingeniería sino como éxito comercial probado, fundamento necesario para que se justifique la construcción de lo extraordinario”.