Datos recientes del rover Curiosity de la NASA han desvelado pistas sobre la existencia de estanques y lagos poco profundos en Marte, abiertos al aire y no cubiertos por hielo, que desafían teorías previas sobre su clima antiguo. Este descubrimiento aporta nueva información sobre las condiciones que podrían haber favorecido la habitabilidad del planeta rojo.
Indicios preservados en ondulaciones de olas

El rover Curiosity detectó dos conjuntos de ondulaciones de olas, patrones en rocas que delatan la existencia pasada de agua en movimiento impulsada por el viento. Estas estructuras, formadas hace aproximadamente 3.700 millones de años, indican que el agua estaba abierta al aire, desafiando modelos climáticos que postulaban la presencia de hielo permanente.Según Claire Mondro, investigadora principal del estudio, la forma de las ondulaciones confirma que se formaron bajo agua poco profunda, no más de 2 metros de profundidad. Este descubrimiento implica que en ese período Marte contaba con una atmósfera suficientemente densa para mantener agua líquida en su superficie.
Un paso adelante en la paleoclimatología marciana
Los resultados, publicados en Science Advances, marcan un avance significativo en el estudio del clima marciano. Las ondulaciones halladas en el cráter Gale revelan no solo la presencia de agua, sino que también sugieren condiciones atmosféricas favorables en múltiples periodos.

John Grotzinger, experto en geología y coautor del estudio, destacó la importancia de estos hallazgos para comprender cómo y cuándo Marte albergó agua líquida. Aunque misiones anteriores ya habían encontrado señales de agua, no se había confirmado si llegó a acumularse en lagos estables.
Implicaciones para la búsqueda de vida

El descubrimiento extiende el tiempo estimado de habitabilidad potencial en Marte. Las ondulaciones indican que existió un ambiente capaz de soportar microorganismos durante más tiempo del que se pensaba, un aspecto clave en la búsqueda de vida pasada en el planeta.
Además, la detección de lagos sin hielo añade una perspectiva valiosa sobre el clima primitivo de Marte y su evolución. Este avance refuerza la relevancia de las misiones actuales y futuras en la exploración del planeta rojo.