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Bajo el educativo y muy interesante t√≠tulo de ‚ÄúEl arte de escribir un art√≠culo cient√≠fico‚ÄĚ se escond√≠a un trabajo que hab√≠a sido citado en centenares de papers y estudios cient√≠ficos. Una obra did√°ctica de car√°cter universal que s√≥lo ten√≠a un problema: jam√°s existi√≥.

La historia comenzó cuando Pieter Kroonenberg, un estadístico holandés de la Universidad de Leiden, comenzó a buscar una referencia académica y no podía dar con ella. Antes, Kroonenberg se había encontrado con una serie de pautas de presentación que exigía un diario en el que quería publicar un nuevo paper.

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En dichas pautas había un documento en particular que se utilizaba como un ejemplo de cómo citar la investigación. Era el siguiente:

Van der Geer, J., Hanraads, J.A.J., Lupton, R.A., 2000. The art of writing a scientific article. J Sci. Commun. 163 (2) 51‚Äď59. [The journal name can also be found with its full title Journal of Science Communications]

Referencias encontradas por Kroonenberg. Harzing

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Hasta aqu√≠ no hab√≠a nada especialmente raro, sin embargo, Pieter not√≥ que un ex colega era uno de los autores del art√≠culo. Con la salvedad de que algunas cosas no parec√≠an tener mucho sentido. ¬ŅPor qu√© demonios el ex colega, un psic√≥logo experimental, se meti√≥ a escribir sobre gu√≠as pr√°cticas y el arte de la escritura acad√©mica?

Adem√°s, su nombre parec√≠a estar mal escrito. El tipo que conoc√≠a Kroonenberg era John van de Geer, pero aqu√≠ el apellido figuraba como Van der Geer. La cosa se puso m√°s rara cuando sigui√≥ tirando del hilo y revel√≥ que hab√≠a un Journal of Science Communication, pero no un Journal of Science Communications como se referenciaba. ¬ŅOtro error m√°s?

Como explica en su blog la investigadora y colega de Kroonenberg, Anne-Wil Harzing, despu√©s de mucha investigaci√≥n el estad√≠stico descubri√≥ que ‚ÄúEl arte de escribir un art√≠culo cient√≠fico‚ÄĚ era en realidad una falsificaci√≥n:

Para abreviar, el art√≠culo parec√≠a estar completamente inventado y en realidad no exist√≠a. Era una‚ÄĚ referencia fantasma‚ÄĚ que hab√≠a sido creada simplemente para ilustrar el formato de referencia deseado.

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Incluso hasta este punto, podr√≠a pasar como un ejemplo inventado que √ļnicamente ten√≠a la intenci√≥n de servir como plantilla, se puede llegar a entender e incluso a comprender. Sin embargo, quedaba lo m√°s ‚Äúgordo‚ÄĚ.

En el transcurso de su b√ļsqueda, Kroonenberg encontr√≥ m√°s de 400 art√≠culos en la base de datos de investigaci√≥n de Web of Science, todos citando la referencia no existente, e incluso en Google Scholar. Seg√ļn explica Harzing:

La mayor√≠a de estas citas a la referencia fantasma ocurrieron en documentos de conferencias de calidad media escritos por autores de econom√≠as emergentes [que parec√≠an] se√Īalar el control de calidad como una fuente potencial de nuestro problema.

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Sin embargo, aproximadamente 40 de las referencias se hicieron en revistas muy famosas y respetadas en todo el mundo, un fen√≥meno bastante extra√Īo que deja en muy mal lugar a sus editores y, sobre todo, al control de calidad que se realiza a la hora de aprobar estudios.

De hecho, Retraction Watch se puso en contacto con varios de los investigadores que enumeraron ‚ÄúEl arte de escribir un art√≠culo cient√≠fico‚ÄĚ entre sus referencias bibliogr√°ficas, y todos lo atribuyeron a alg√ļn tipo de error, con al menos uno diciendo que intentar√≠an corregirlo con su editor. [Harzing v√≠a Retraction Watch]