Imagen: Pixabay

Bajo el educativo y muy interesante título de “El arte de escribir un artículo científico” se escondía un trabajo que había sido citado en centenares de papers y estudios científicos. Una obra didáctica de carácter universal que sólo tenía un problema: jamás existió.

La historia comenzó cuando Pieter Kroonenberg, un estadístico holandés de la Universidad de Leiden, comenzó a buscar una referencia académica y no podía dar con ella. Antes, Kroonenberg se había encontrado con una serie de pautas de presentación que exigía un diario en el que quería publicar un nuevo paper.

Advertisement

En dichas pautas había un documento en particular que se utilizaba como un ejemplo de cómo citar la investigación. Era el siguiente:

Van der Geer, J., Hanraads, J.A.J., Lupton, R.A., 2000. The art of writing a scientific article. J Sci. Commun. 163 (2) 51–59. [The journal name can also be found with its full title Journal of Science Communications]

Referencias encontradas por Kroonenberg. Harzing

Hasta aquí no había nada especialmente raro, sin embargo, Pieter notó que un ex colega era uno de los autores del artículo. Con la salvedad de que algunas cosas no parecían tener mucho sentido. ¿Por qué demonios el ex colega, un psicólogo experimental, se metió a escribir sobre guías prácticas y el arte de la escritura académica?

Advertisement

Además, su nombre parecía estar mal escrito. El tipo que conocía Kroonenberg era John van de Geer, pero aquí el apellido figuraba como Van der Geer. La cosa se puso más rara cuando siguió tirando del hilo y reveló que había un Journal of Science Communication, pero no un Journal of Science Communications como se referenciaba. ¿Otro error más?

Como explica en su blog la investigadora y colega de Kroonenberg, Anne-Wil Harzing, después de mucha investigación el estadístico descubrió que “El arte de escribir un artículo científico” era en realidad una falsificación:

Para abreviar, el artículo parecía estar completamente inventado y en realidad no existía. Era una” referencia fantasma” que había sido creada simplemente para ilustrar el formato de referencia deseado.

Imagen: Pixabay

Incluso hasta este punto, podría pasar como un ejemplo inventado que únicamente tenía la intención de servir como plantilla, se puede llegar a entender e incluso a comprender. Sin embargo, quedaba lo más “gordo”.

En el transcurso de su búsqueda, Kroonenberg encontró más de 400 artículos en la base de datos de investigación de Web of Science, todos citando la referencia no existente, e incluso en Google Scholar. Según explica Harzing:

La mayoría de estas citas a la referencia fantasma ocurrieron en documentos de conferencias de calidad media escritos por autores de economías emergentes [que parecían] señalar el control de calidad como una fuente potencial de nuestro problema.

Sin embargo, aproximadamente 40 de las referencias se hicieron en revistas muy famosas y respetadas en todo el mundo, un fenómeno bastante extraño que deja en muy mal lugar a sus editores y, sobre todo, al control de calidad que se realiza a la hora de aprobar estudios.

Advertisement

De hecho, Retraction Watch se puso en contacto con varios de los investigadores que enumeraron “El arte de escribir un artículo científico” entre sus referencias bibliográficas, y todos lo atribuyeron a algún tipo de error, con al menos uno diciendo que intentarían corregirlo con su editor. [Harzing vía Retraction Watch]