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Tecnología

Microduck, el pato robot que convierte un escritorio en un laboratorio de inteligencia artificial

Con apenas 25 centímetros de altura, Microduck combina inteligencia artificial, cámaras, sensores y 15 motores para caminar, recoger objetos, jugar con una pelota e incluso desplazarse sobre ruedas. El pequeño robot de Pollen Robotics está pensado tanto para desarrolladores como para aficionados y ya puede reservarse por 399 dólares.
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Tiempo de lectura 3 minutos

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La inteligencia artificial está dejando de limitarse a pantallas y asistentes virtuales para empezar a controlar máquinas capaces de desenvolverse físicamente en el mundo real. Uno de los ejemplos más curiosos es Microduck, un pequeño robot bípedo con aspecto de pato desarrollado por Pollen Robotics, compañía vinculada a Hugging Face.

A diferencia de los grandes robots humanoides que están desarrollando compañías como Tesla, Figure o Unitree, Microduck apuesta por un formato diminuto y accesible. Mide apenas 25 centímetros de altura y pesa unos 780 gramos, por lo que puede funcionar perfectamente sobre un escritorio o una mesa.

Pero detrás de su apariencia simpática esconde un sistema robótico bastante completo.

15 motores y varios sensores para moverse

Microduck utiliza 15 motores distribuidos por su cuerpo para controlar sus movimientos. También incorpora una cámara frontal, un sensor de profundidad y diferentes sensores internos que le permiten determinar su posición y mantener el equilibrio.

Microduck, el pato robot que convierte un escritorio en un laboratorio de inteligencia artificial
© Pollen Robotics – Youtube.

El robot dispone además de micrófonos, un altavoz y un pico articulado que puede utilizar para manipular pequeños objetos.

Gracias a este conjunto de componentes puede caminar, sentarse, volver a ponerse de pie y reaccionar ante elementos de su entorno. También es capaz de golpear una pelota, recoger objetos y recuperar el equilibrio después de determinadas caídas.

Una de sus funciones más llamativas aparece al instalar unas pequeñas ruedas en sus patas. Con ellas, Microduck puede desplazarse como si estuviera patinando, aumentando considerablemente su velocidad respecto a la marcha convencional. También puede controlarse mediante un mando, lo que permite utilizarlo directamente sin necesidad de programar todos sus movimientos.

Un pequeño laboratorio para experimentar con IA

El objetivo de Microduck no es únicamente convertirse en un juguete tecnológico. Pollen Robotics lo ha diseñado principalmente como una plataforma para experimentar con inteligencia artificial aplicada a robots físicos.

La compañía ofrece herramientas de desarrollo, software y un simulador que permiten crear y probar nuevos comportamientos antes de ejecutarlos en el robot real. Esto significa que un desarrollador puede entrenar primero determinados movimientos dentro de un entorno virtual y después transferir ese aprendizaje a Microduck.

El sistema permite experimentar con técnicas de aprendizaje automático y aprendizaje por refuerzo, una metodología en la que el robot aprende determinados comportamientos mediante pruebas, errores y recompensas.

Además de sus movimientos, Microduck puede utilizar su altavoz para emitir sonidos asociados a diferentes acciones e incluso generar una voz mediante inteligencia artificial, reforzando su carácter interactivo.

Cuesta 399 dólares y llegará antes de Navidad

Microduck ya aparece disponible a través de Pollen Robotics con un precio de 399 dólares, una cifra considerablemente inferior a la de muchos robots humanoides avanzados. Se ofrece en cuatro acabados diferentes: crema, grafito, lavanda y azul cielo.

Según los planes anunciados por la compañía, las primeras unidades deberían comenzar a enviarse antes de Navidad de 2026 en Norteamérica, Europa y Reino Unido.

Microduck representa así una tendencia cada vez más visible dentro de la robótica: crear máquinas pequeñas y relativamente asequibles que permitan experimentar con inteligencia artificial fuera de una computadora.

Puede parecer simplemente un pato robot capaz de caminar, cantar, patinar o jugar con una pelota, pero detrás de esas acciones existe una plataforma diseñada para que cualquier desarrollador pueda enseñarle nuevos comportamientos y explorar cómo la inteligencia artificial empieza a trasladarse del mundo digital al físico.

 

 

Fuente: 20 Bits.

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