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Ciencia

No fueron los huargos: el experimento real de desextinción que el mundo casi olvida

No fue ciencia ficción ni una promesa de laboratorio: una especie declarada extinta volvió a nacer, respiró… y murió otra vez. La historia ocurrió en Europa y marcó un hito en la ciencia moderna. ¿Fue un milagro biotecnológico o una advertencia sobre los límites del progreso?
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Cuando se habla de traer especies extintas de vuelta, solemos imaginar laboratorios futuristas, ADN de mamuts y titulares rimbombantes. Pero lo que muchos no saben es que el primer caso documentado de desextinción real ya ocurrió, lejos de Silicon Valley y de las promesas de las grandes biotech. Fue un experimento delicado, dramático y profundamente humano… y no tuvo un final feliz.

El animal que desanduvo el camino de la extinción

Bucardo El Caso De Desextincion Real En España
© YouTube – Pablo Lozano – Palocha

En el año 2003, en un rincón de la Universidad de Zaragoza, un equipo de científicos fue testigo de un momento único en la historia moderna: el nacimiento de un animal extinto. Se trataba de un bucardo (Capra pyrenaica pyrenaica), la subespecie más majestuosa de cabra montés que alguna vez habitó los Pirineos. Una criatura extinguida por la acción humana, que volvía a caminar—o al menos intentarlo—gracias a la clonación.

Años antes, el último ejemplar conocido, una hembra llamada Celia, había sido hallada muerta en 2000 tras ser aplastada por un árbol. Con ella, el bucardo se sumó a la lista de especies extintas junto al dodo o el tigre de Tasmania. Pero Celia guardaba un secreto vital: células preservadas que permitieron intentar lo impensable.

Aprovechando los avances logrados tras la clonación de la oveja Dolly, investigadores españoles y franceses recurrieron a la transferencia nuclear: tomaron el núcleo de células somáticas de Celia y lo introdujeron en óvulos sin núcleo de cabras compatibles. El objetivo era crear embriones genéticamente idénticos a Celia, auténticos bucardos.

De los más de 750 núcleos implantados, apenas 7 embarazos progresaron, y solo uno llegó a término. El embrión fue gestado por una cabra pirenaica y nació por cesárea tras 162 días. La cría vivió unos breves y angustiantes minutos. Nació viva, intentó ponerse de pie, pero algo iba mal.

Una vida que duró menos de diez minutos

Bucardo El Caso De Desextincion Real En España
© Unsplash – Sangharsh Lohakare

El bucardo respiraba con dificultad. Los investigadores hicieron todo lo posible por mantenerla con vida, pero la malformación era fatal: tenía un lóbulos de pulmón extra que obstruía su capacidad de respirar. A los pocos minutos, murió asfixiada. Un análisis posterior confirmó que no se trataba de una quimera ni de un híbrido, sino de un clon exacto de Celia. Era, sin duda alguna, un bucardo auténtico, el primero (y único) animal desextinguido… y extinguido de nuevo.

El caso del bucardo es distinto a los actuales intentos de empresas como Colossal Biosciences, que buscan “recrear” lobos gigantes o mamuts lanudos mediante edición genética. A diferencia de esas iniciativas, el bucardo fue reconstruido desde su ADN original, no a partir de especies vivas con genes alterados.

Aunque breve, su nacimiento fue un triunfo científico. Pero también dejó preguntas abiertas: ¿vale la pena desextinguir una especie si no podemos garantizar su supervivencia? ¿Estamos preparados ética y ecológicamente para traer de vuelta lo que la naturaleza ya ha dejado atrás?

Lo que ocurrió en los Pirineos no fue un experimento mediático ni una fantasía futurista. Fue real, y ocurrió en España. El bucardo fue una estrella fugaz de la biotecnología: brilló por un instante y se apagó demasiado rápido. Pero su historia sigue viva, recordándonos que la ciencia puede desafiar las leyes de la naturaleza… aunque el precio, a veces, sea demasiado alto.

[Fuente: National Geographic España]

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