El ejercicio es una de las mejores cosas que puedes hacer para mejorar las probabilidades de vivir una vida larga y con salud. Pero esta semana un trabajo de investigación podría estar elevando la vara demasiado, al menos para los que somos guerreros promedio los fines de semana.
Los científicos de la Universidad Politécnica de Macao de China, y otros más, analizaron los datos de un trabajo de investigación que se llevó a cabo con residentes de mediana edad en el Reino Unido. La evidencia que encontraron fue que para disminuir el riesgo de ataques cardíacos y enfermedades cardiovasculares, la actividad física debe ser moderada a vigorosa, en un total de 10 horas a la semana. Aunque el ejercicio más liviano también puede promover la salud cardíaca, los investigadores sostienen que los expertos deberían ser más sinceros con la gente acerca de los niveles de ejercicio requeridos.
“Hoy las recomendaciones brindan un margen de seguridad universal, pero modesto. La óptima protección cardiovascular requeriría de un volumen de actividad mucho más alto”, escriben los autores del trabajo que se publicó esta semana en el British Journal of Sports Medicine.
Umbral alto
Los estudios han demostrado que hacer ejercicio es mejor que no hacerlo, más allá de cuánto ejercites. Dicho esto, en general las organizaciones de la salud recomiendan al menos 150 minutos de actividad física moderada a vigorosa cada semana, como cantidad que se vincula con mejorar la salud en diversos aspectos.
Aunque esta recomendación establece una buena línea de base, los autores de este estudio dicen que no se ha investigado lo suficiente la forma en que cada individuo puede responder al ejercicio. Es decir que la misma “dosis” semanal de ejercicio podría no brindar el mismo nivel de protección contra enfermedades cardiovasculares en diferentes personas.
Para entender mejor los beneficios del ejercicio, los investigadores analizaron el UK Biobank, un proyecto de larga data que sigue el estado de salud de personas de mediana edad en el Reino Unido, y se centraron en unos 17.000 voluntarios que llevaron en la muñeca un acelerómetro durante una semana para medir objetivamente su actividad física.
A lo largo de un promedio de casi ocho años hubo unos 1.200 episodios de enfermedad cardiovascular que se registraron en el estudio. Tal como se esperaba, los que hacían ejercicio con regularidad tenían menos probabilidades de sufrir problemas cardíacos.
Sin embargo, lo que encontraron fue que el nivel recomendado de actividad física moderada a vigorosa, de 150 minutos a la semana, solo reducía el riesgo de enfermedad cardiovascular en un 8 a 9 %. Para reducir sustancialmente el riesgo a al menos 30%, el nivel de ejercicio debía ser de entre 560 y 610 minutos por semana dependiendo del nivel y estado físico de la persona, según calcularon los investigadores.
En contexto, serían tres o cuatro veces más de lo que se recomienda actualmente, y representa más tiempo de lo que le llevaría a un corredor completar un maratón (unas cuatro horas y media).
Para colmo, los investigadores también encontraron diferencias en la cantidad de ejercicio que se requiere para que los beneficios se hagan visibles según el estado físico de cada quien. Los que no están en buen estado físico necesitan hacer más ejercicio que los que sí lo están para obtener el mismo nivel de protección para el corazón.
Lo que significa
Como sucede con cualquier trabajo de investigación, aquí también hay puntos para señalar. Se trata de un estudio observacional, lo que significa que solo llega a mostrar una correlación entre la cantidad de ejercicio y la menor probabilidad de sufrir enfermedades cardiovasculares. No muestra causa y efecto.
Pero incluso si son válidos los resultados, queda la posibilidad de estar en desacuerdo con la interpretación de las conclusiones.
En mi caso, se trata de lo que los investigadores definen como “protección sustancial”. ¿Por qué sería 30% menor el riesgo, y no 20%? Ese nivel de reducción, según el estudio, requeriría de 3440 a 370 minutos de ejercicio a la semana, que sigue siendo el doble de lo recomendado actualmente, pero por cierto, es más fácil de lograr, en lugar del cuádruple.
Tal como lo admiten los autores del trabajo, 150 minutos de ejercicio cada semana siguen siendo saludables. Suponiendo que se sostengan sus hallazgos en el tiempo, reducir las probabilidades de sufrir enfermedad cardíaca o cardiovascular en un 8 a 9 % no es nada despreciable, por cierto.
Es importante tratar de cuantificar los beneficios del ejercicio. Quizá este estudio motive a algunos a insistir un poco más en el gimnasio. Personalmente, como alguien que corrió maratones y hoy practica jogging, no siento presiones para cumplir con el ambicioso objetivo ya que según el estudio, solamente un 12% de las personas del UK Biobank lo lograba.