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Ciencia

Un astronauta fotografió desde la ISS un lago gigantesco entre India y China a 4.225 metros de altura. Desde el espacio, el invierno lo divide entre agua azul y una enorme placa de hielo completamente fracturada

Pangong Tso se extiende durante 134 kilómetros por uno de los paisajes más extremos de Asia y ocupa alrededor de 604 km². Una fotografía tomada desde la Estación Espacial Internacional muestra algo difícil de apreciar desde tierra: su superficie congelada convertida en un gigantesco mosaico de grietas.
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A más de 4.200 metros sobre el nivel del mar, entre las montañas de Ladakh y la meseta tibetana, existe un lago tan largo que atraviesa la frontera entre India y China. Se llama Pangong Tso y, visto desde el espacio en pleno invierno, parece estar dividido en dos mundos completamente diferentes.

A un lado aparece una enorme superficie de agua de color azul oscuro. Al otro, el lago se transforma en una placa grisácea cubierta por decenas de fracturas que atraviesan el hielo en todas direcciones.

La fotografía fue tomada el 25 de enero de 2024 por un astronauta de la Expedición 70 desde la Estación Espacial Internacional. NASA Earth Observatory la publicó meses después como una de sus imágenes del día. La cámara solo captó unos 15 kilómetros del lago, pero ese pequeño fragmento basta para mostrar la espectacular transformación que experimenta Pangong durante el invierno.

Un lago de 134 kilómetros situado donde el aire ya empieza a escasear

Pangong Tso se encuentra a 4.225 metros de altitud, una altura superior a la de muchas de las cumbres más conocidas de Europa. NASA lo describe como uno de los lagos situados a mayor elevación del planeta.

Sus dimensiones tampoco son pequeñas.

El lago se prolonga aproximadamente 134 kilómetros de oeste a este y cruza la frontera internacional entre India y China. Algunas fuentes oficiales de turismo de la región sitúan su superficie alrededor de 604 kilómetros cuadrados, una extensión comparable a la del municipio de Madrid. Y, pese a sus aguas salobres, el frío extremo consigue congelar extensas zonas durante el invierno.

La imagen orbital muestra precisamente esa transición. Mientras el sector izquierdo permanece abierto y adquiere un azul intenso, la parte derecha aparece cubierta por hielo. Las innumerables líneas blancas y oscuras que lo recorren son grietas producidas en la propia cubierta congelada.

Cerca de la desembocadura de un pequeño río aparece además otro color: verde. Allí el agua es menos profunda y el fondo modifica el tono que observa la cámara desde cientos de kilómetros de altura.

Las grietas no son lo único que aparece cuando miramos desde arriba

Un astronauta fotografió desde la ISS un lago gigantesco entre India y China a 4.225 metros de altura. Desde el espacio, el invierno lo divide entre agua azul y una enorme placa de hielo completamente fracturada
© NASA Earth Observatory.

Al ampliar la fotografía surgen detalles todavía más interesantes.

En algunas bahías pueden distinguirse varias líneas paralelas situadas por encima de la costa actual. No son carreteras ni fracturas: son antiguas playas elevadas que se formaron cuando el nivel de Pangong era mayor que el actual. Son, literalmente, marcas de agua antiguas conservadas alrededor del lago.

También pueden verse carreteras atravesando las montañas, incluida una sucesión de curvas cerradas que trepa por una de las pendientes.

El paisaje cambia radicalmente unos meses después. Con la llegada del verano, Pangong se convierte en una importante zona de reproducción para aves migratorias como los gansos de cabeza rayada y los tarros canelos, mientras las carreteras vuelven a llenarse de visitantes.

Desde tierra vemos un lago. Desde la órbita aparece todo el sistema

La fotografía fue realizada con una Nikon D5 y un objetivo de 1.150 milímetros desde la ISS. NASA posteriormente recortó la imagen, mejoró su contraste y eliminó artefactos ópticos antes de publicarla. Y precisamente esa perspectiva es lo que convierte una escena invernal en algo mucho más espectacular.

A nivel del suelo, una grieta en el hielo puede parecer simplemente una línea. Desde cientos de kilómetros de altura, todas esas fracturas aparecen simultáneamente y revelan una placa congelada gigantesca quebrándose en innumerables bloques sobre uno de los lagos más altos de la Tierra.

Pangong Tso lleva miles de años congelándose y descongelándose con las estaciones. Lo extraordinario es que ahora podemos alejarnos lo suficiente para contemplar el proceso casi completo de una sola mirada.

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