Foto: Liftop

Subes a una escalera mec√°nica y tus zapatos rozan una l√≠nea de cepillo √°spero que hay a los lados. Instintivamente retiras el pie con desagrado. ¬ŅPara qu√© sirven esos cepillos que lo √ļnico que hacen es molestar y acumular suciedad? En la pregunta est√° la respuesta. Est√°n ah√≠ precisamente para molestarte.

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Esa peque√Īa molestia es extremadamente importante para nuestra seguridad. Los laterales de las escaleras mec√°nicas son, junto al extremo de salida, los lugares donde m√°s posibilidad hay de que se nos enganche la correa de una mochila, un cord√≥n de zapato o la propia ropa. Para reducir la posibilidad de un accidente, los fabricantes instalan esta hilera de cepillo √°spero. Las fibras no se mueven con el resto de las escaleras mec√°nicas y provocan una fricci√≥n considerable con cualquier objeto que los roce. La mayor parte de los usuarios retira instintivamente los pies o el objeto que los est√° tocando.

Foto: Timothy Vollmer / Flickr

Los cepillos tienen una segunda funci√≥n importante, que es la de servir de barrera f√≠sica que evite la entrada de peque√Īos objetos en la maquinaria interna de la escalera. De hecho, esta es la raz√≥n original por la que comenzaron a instalarse.

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En noviembre de 1987, un incendio en una escalera mec√°nica en la estaci√≥n King Cross de Londres se cobr√≥ la vida de 31 personas e hiri√≥ a otras 100. El fuego comenz√≥ debido a una cerilla mal apagada que se col√≥ en la maquinaria de la escalera. Con el paso del tiempo, la grasa que lubrica los engranajes se hab√≠a mezclado con numerosos peque√Īos desperdicios (fundamentalmente pelusas y papeles) proporcionando un combustible que ardi√≥ tan r√°pido y gener√≥ tanto calor que las escaleras, literalmente, explotaron.

El siniestro hizo que los gobiernos comenzaran a tomarse mucho más en serio los peligros de las escaleras mecánicas. Los modelos más antiguos que tenían los escalones de madera se fueron sustituyendo por otros de metal. La segunda consecuencia del desastre de King Cross fue la llegada del los cepillos. La próxima vez que subas a una escalera mecánica y veas los cepillos, recuerda no pulirte los zapatos con ellos. La idea es precisamente que quites el pie.