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El extraño origen de la puerta giratoria (y por qué siguen existiendo pese a que no nos gusta usarlas)

Foto: Dan4th Nicholas / Flickr, bajo licencia Creative Commons.

Según las normas clásicas de etiqueta, los hombres deben abrir la puerta de lugares públicos a las mujeres para que estas pasen primero, pero ¿cómo hay que proceder cuando la puerta es giratoria? Esta es la historia de como la ansiedad social de un inventor dio origen a un invento muy particular: la puerta giratoria.

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El inventor de la puerta giratoria era un ciudadano de Philadelphia llamado Theophilus Van Kannel. Según explican en la página de la Fundación James Dyson, a Van Kannel le generaba ansiedad el gesto de tener que abrir la puerta a las damas, y por ello puso a trabajar sus conocimientos de ingeniería para crear una puerta que hiciera innecesario preocuparse por abrir la puerta a nadie. La primera puerta giratoria se instaló en el restaurante Rector’s de Times Square, en 1899.

Paradojicamente, el invento del bueno de Thephilus no eliminó la norma, sino que creó otra. Cuando la puerta es giratoria, los hombres que quieran dárselas de caballerosos deben entrar antes que las mujeres. Se considera que, al hacerlo así, evitan a estas el esfuerzo de comenzar a mover la puerta.

Esquema de la patente original de la puerta giratoria. Foto: Wikimedia Commons.

Aunque Van Kannel nunca se casó (no sabemos si está relacionado con su ansiedad social), se hizo famoso por su invento, recibió varios premios y llegó a fundar una empresa de puertas giratorias. Curiosamente, a las personas no nos gusta nada pasar por puertas giratorias. Un estudio del MIT elaborado en 2006 reveló que, cuando están las dos opciones disponibles en igualdad de condiciones (puerta normal y giratoria), solo el 20% de las personas eligen la giratoria.

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¿Por qué se siguen fabricando si no gustan? La respuesta es porque son terriblemente eficientes desde el punto de vista del consumo energético. Las puertas giratorias hacen las veces de puente térmico entre el exterior y el interior de un local, evitando que escape el calor. Una segunda ventaja es que son mejores para la seguridad, ya que dificultan que alguien pueda robar algo y darse a la fuga tan rápidamente como en una puerta normal. [vía Mental Floss]

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About the author

Carlos Zahumenszky

Editor en Gizmodo, fotógrafo y guardián de la gran biblioteca de artículos. A veces llevo una espada.

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