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Ciencia

Pasaba 8 horas al día con una laptop sobre su cuerpo, y terminó con “piel tostada”

La piel de su abdomen presentaba un eritema en forma de una malla de pequeños hematomas, e inicialmente sospechaban que tenía el hígado lesionado.
Por Ed Cara Traducido por

Tiempo de lectura 4 minutos

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Los daños que produce el tiempo que pasamos ante las pantallas pueden afectar la piel, y un nuevo informe muestra que sostener sobre el cuerpo una pantalla que se calienta durante varias horas puede dejar marcas.

En Reino Unido se detalló el caso de un chico que tenía una afección en la piel con aspecto peculiar: un eritema con forma de hematomas que formaban una red. La causa era que pasaba horas al día con su laptop apoyada en el abdomen. Afortunadamente, esta afección causada por el calentamiento del dispositivo suele ser benigna y reversible, porque cuando el chico dejó de apoyar la laptop en su abdomen, su piel sanó.

“El reconocimiento temprano es importante para prevenir errores de diagnóstico y evitar la exposición a la radiación”, indican los autores en el trabajo que se publicó este mes en BMJ Case Reports.

El síndrome de la piel tostada

El nombre formal de la afección es eritema ab igne, EAI. Popularmente es el síndrome de la piel tostada. Se trata del resultado de la reiterada y prolongada exposición a bajos niveles de calor y/o radiación infrarroja. Aunque la exposición no resulta en quemaduras inmediatas, puede afectar la piel y los vasos sanguíneos y fibras elásticas con el tiempo.

Los médicos no informaron sobre la edad del chico de este caso y solo dijeron que era un niño de edad media. Según el informe, acudió a la sala de emergencias porque teía lesiones en forma de patrón de red, de color rojizo y marrón en el bajo abdomen, y la enfermera que lo vio primero dijo que eran hematomas espontáneos. Hacía una semana que tenía este eritema, pero al ver que no mejoraba y las manchas se hacían más oscuras, les avisó a sus padres. Ni el niño ni los padres podían encontrar la causa probable y los primeros análisis tampoco detectaron qué era lo que le provocaba las lesiones en la piel. Los médicos inicialmente sospecharon que tenía lesiones en el hígado, pero el chico se sentía bien, con lo cual eso resultaba poco probable.

Mientras le extraían sangre para el análisis el niño dijo que había estado peleando con su hermano y que había caído sobre una silla (no había mencionado antes el incidente por temor a que su hermano estuviese en problemas). Los médicos entonces pensaron que podía haberse lastimado, pero las imágenes de los escaneos no mostraban lesiones internas. Le indicaron antibióticos, y aconsejaron que volvieran si el eritema persistía o empeoraba.

Semanas después el niño volvió porque su eritema había empeorado y la zona estaba más sensible. Ahora las lesiones se veían rodeadas de color rosado, lo que indicaba que había ruptura de vasos sanguíneos, con lo que los médicos descartaron que se tratara del golpe contra la silla como había referido el chico.

Cuando se les preguntó sobre fuentes de calor comunes, el niño y su familia dijeron que no usaba ninguna sobre su cuerpo. Luego los médicos siguieron preguntando, y así supieron que estudiaba en casa y que usaba una laptop durante el día. El chico luego dijo que con frecuencia apoyaba la laptop sobre su abdomen durante varias horas, a veces hasta ocho, y a menudo mientras la estaba cargando. Con ese detalle clave, y ante la falta de explicaciones posibles, los médicos diagnosticaron que se trataba de EAI.

Tostado temporario

El síndrome de la piel tostada no suele ser grave y el tratamiento consiste en simplemente evitar la exposición, pero si pasa demasiado tiempo sin tratamiento puede causar descoloración permanente de la piel. La afección podría aumentar el riesgo de sufrir determinados tipos de cáncer de piel, aunque para que eso ocurra deberían pasar años o hasta décadas de prolongada exposición como para que se vean manifestaciones.

En este caso los médicos vendaron la piel afectada del chico y le dijeron que ya no apoyara la laptop sobre su abdomen. Varios meses después, el padre del niño les dijo a los médicos por teléfono que la piel había mejorado y ya no tenía eritema.

Aunque el síndrome de la piel tostada es una afección ya documentada desde hace siglos, históricamente en panaderos o personas de otros oficios que trabajan con objetos calientes, las laptops y otros dispositivos electrónicos se han convertido hoy en frecuente fuente de exposición. Los autores dicen que la afección se reconoce mejor cuando se da en adultos, pero que en los niños mayormente se pasa por alto. La pandemia de COVID-19 podría haber tenido un efecto indirecto en los casos debido al aumento del aprendizaje remoto y el tiempo prolongado ante pantallas.

“Este caso destaca la importancia de considerar el EAI en niños que presenten eritema reticulado, en particular en el contexto del aumento del uso de dispositivos electrónicos”, concluyen los doctores.

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