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Ciencia

Pensaron que el bultito que tenía el hombre en el párpado era un nódulo sebáceo pero resultó ser un gusano nunca antes visto

El “nódulo” de ocho milímetros parecía ser una chalación, y no lo era.
Por Ed Cara Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

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En California la picadura de un insecto resultó ser algo mucho más horrible: el hombre de 74 años tenía un gusano parásito en el párpado.

Los médicos de la Universidad de California Los Ángeles, y otros más, detallaron lo sucedido en un informe reciente. Para peor, el parásito que tenía el hombre no se había documentado nunca antes en el país. Afortunadamente, le quitaron el gusano y el paciente se recuperó sin problemas.

“Nuestros hallazgos confirman que se requieren estudios moleculares e histológicos para identificar las infecciones por nematodos”, escribieron los autores del informe que se publicó en el número de julio de la publicación Emerging Infectious Diseases.

Un invasor del viejo mundo

El informe indica que el hombre había sufrido la picadura de un insecto sin identificar, en el párpado inferior izquierdo.

Al principio sintió dolor pasajero, hinchazón, y dijo que de la picadura salía algo de líquido. Pero seis semanas después, su dermatólogo notó que en el lugar se había formado un nódulo de ocho milímetros, que no le dolía y se sentía firme. El hombre consultó entonces con un oftalmólogo y en la resonancia magnética se vio que tenía un tipo de quiste en el párpado. Los médicos al principio sospecharon que el bulto era una chalación, que se forma cuando una glándula se obstruye y se acumula grasa en el lugar.

En general las chalaciones desaparecen sin intervención en pocas semanas, pero cinco meses después el hombre seguía teniendo el bulto en el párpado por lo que sus médicos decidieron intervenir para sacarlo y llevar a cabo una biopsia. La cirugía transcurrió sin problemas y se envió el quiste al laboratorio. Fue entonces que los médicos descubrieron al verdadero culpable: un nematodo, o sea, un gusano.

El aspecto del parásito era similar al de un grupo de nematodos llamados Dirofilaria, y el análisis genético confirmó que se trataba de esa especie: Dirofilaria repens. Como muchos parásitos, los gusanos Dirofilaria tienen un ciclo de vida complicado que se relaciona con la transmisión entre los mosquitos y sus huéspedes naturales: perros y mapaches. Los humanos son huéspedes por accidente y allí se corta el ciclo porque los gusanos no pueden llegar a adultos en nuestros cuerpos, y tampoco pueden aparearse.

En las Américas, por lo general se encuentran el D. immitis (que suele aparecer en el corazón de los perros) y el D. tenuis (aparece en mapaches). En Europa, Asia y África (el viejo mundo) la causa más común de enfermedad por estos gusanos es el D. repens. Sin embargo, este parece ser el primer caso informado de este gusano en el nuevo mundo, según los investigadores.

¿Cómo llegó allí?

Algunos estudios relativamente recientes hallaron D. repens en mamíferos de América del sur (como el coatí), según señalaron los investigadores. Pero una encuesta nacional de 2022 entre dueños de perros y gatos en EE.UU. no encontró rastros genéticos del gusano y quedó abierta la pregunta de cómo y cuándo podría haber llegado al país.

Como el hombre no había viajado en fechas recientes, los investigadores sospechan que contrajo el gusano parásito de un huésped doméstico en su área. Es posible que la creciente población de mosquitos Aedes en ese estado (vector común de Dirofilaria y otras enfermedades) pudiera ser la causa potencial. “En el sur de California la población de mosquitos Aedes ha ido aumentando, pero no se puede llegar a una conclusión definitiva porque en huéspedes silvestres de California no se han observado casos de D. repens”, indican en su trabajo los autores.

Las infecciones de Dirofilaria son infrecuentes en general, y los casos de D. repens en párpados suelen quedar localizados y se pueden quitar fácilmente cuando se los identifica. En este caso, el hombre siguió sin síntomas a seis meses de la cirugía. Con todo, siempre resulta preocupante que aparezca un parásito en una región nueva, por lo que hay que seguir investigando para que el seguimiento sea efectivo, según afirman los científicos.

“La identificación de nematodos D. repens en Estados Unidos amerita un monitoreo constante”, escribieron en su trabajo.

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