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Ciencia

Por qué a la noche tomamos decisiones que nunca tomaríamos por la mañana: la psicología tiene una explicación

Después de una jornada llena de responsabilidades, elegir qué cenar o resolver un problema sencillo puede convertirse en una tarea agotadora. Los científicos estudian este fenómeno, conocido como fatiga de decisión, que podría favorecer las elecciones impulsivas, la procrastinación y la preferencia por opciones fáciles cuando acumulamos cansancio mental.
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Por la mañana, tomar una decisión importante puede parecer relativamente sencillo. Sin embargo, después de una larga jornada de trabajo, incluso elegir qué comer o responder un mensaje complicado puede resultar agotador.

Esta diferencia tiene una posible explicación científica: la fatiga de decisión, un fenómeno psicológico que describe cómo el esfuerzo mental acumulado puede modificar nuestra manera de evaluar alternativas y tomar decisiones.

Aunque sus mecanismos exactos todavía se investigan, diversos estudios sugieren que las personas pueden recurrir a opciones más sencillas cuando enfrentan muchas decisiones consecutivas. El fenómeno resulta especialmente relevante en trabajos que requieren concentración constante, como la medicina, las finanzas y la administración de justicia.

Qué es la fatiga de decisión y cómo afecta al cerebro

La fatiga de decisión aparece cuando una persona experimenta dificultades para mantener el esfuerzo mental necesario después de afrontar numerosas elecciones o tareas exigentes.

La corteza prefrontal participa en funciones como la planificación, el control de impulsos y la evaluación de consecuencias. Sin embargo, la idea de que esta región agota una reserva fija de energía con cada decisión no está demostrada.

Los investigadores consideran que factores como el cansancio, la motivación, la atención y la complejidad de las tareas pueden influir en la calidad de nuestras elecciones.

En determinadas circunstancias, esto favorece que utilicemos atajos mentales para evitar análisis demasiado exigentes.

Los científicos investigan por qué nuestro cerebro toma decisiones más impulsivas después de un día lleno de responsabilidades
© Vitaly Gariev – Unsplash.

Un estudio sobre jueces reveló un resultado sorprendente

Uno de los ejemplos más conocidos procede de una investigación publicada en 2011 que analizó más de mil decisiones judiciales relacionadas con la libertad condicional. Los científicos observaron que las resoluciones favorables eran más frecuentes al comienzo de las sesiones y después de los descansos.

A medida que avanzaba la jornada, aumentaba la tendencia a mantener la situación existente.

Los autores interpretaron estos resultados como una posible consecuencia de la fatiga de decisión. Sin embargo, investigaciones posteriores señalaron que el orden de los casos y otras variables podían explicar parte de las diferencias.

Por lo tanto, el estudio sigue siendo un ejemplo influyente, pero no constituye una demostración definitiva de que el cansancio determine las decisiones judiciales.

La fatiga mental también puede influir en las compras y el trabajo

En la vida cotidiana, el cansancio puede dificultar la comparación de alternativas, favorecer las decisiones apresuradas o llevarnos a posponer tareas importantes.

Esto puede ocurrir cuando debemos revisar documentos, evaluar productos o resolver problemas después de muchas horas de concentración. Una revisión científica publicada en 2025 analizó 82 investigaciones sobre fatiga de decisión en profesionales sanitarios.

Los resultados fueron mixtos: solo el 45% de los análisis cuantitativos pertinentes encontró efectos significativos compatibles con esta hipótesis.

Esto demuestra que el fenómeno merece atención, aunque sus efectos no aparecen de forma uniforme en todas las situaciones.

Los científicos investigan por qué nuestro cerebro toma decisiones más impulsivas después de un día lleno de responsabilidades
© Tony Wu – Pexels.

Qué podemos hacer para tomar mejores decisiones cuando estamos cansados

Aunque todavía existen debates científicos sobre la fatiga de decisión, algunas estrategias pueden ayudar a reducir el esfuerzo mental cotidiano.

Una consiste en simplificar las decisiones repetitivas mediante rutinas, como organizar las comidas o planificar las tareas con anticipación. También puede resultar útil reservar los momentos de mayor concentración para las decisiones que requieren análisis detallados.

Los descansos durante la jornada permiten interrumpir períodos prolongados de esfuerzo cognitivo. Además, cuando una decisión importante no es urgente, evitar tomarla durante momentos de agotamiento intenso puede ser una medida prudente.

Sin embargo, no todas las personas funcionan mejor por la mañana: los ritmos de sueño, los hábitos y las diferencias individuales también influyen.

La conclusión es que decidir bien no depende únicamente de la fuerza de voluntad. El descanso, las condiciones de trabajo y la cantidad de demandas mentales también pueden modificar nuestra capacidad para evaluar las opciones disponibles.

 

 

Fuente: Noticias de la Ciencia y la Tecnología.

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