El encarecimiento de los combustibles está afectando a millones de consumidores, pero algunas empresas del sector energético están encontrando una oportunidad de negocio en medio de la crisis.
Las refinerías, encargadas de transformar el petróleo crudo en gasolina, diésel y otros productos, atraviesan un período de márgenes excepcionalmente elevados debido a las tensiones internacionales y las alteraciones en el suministro.
Uno de los ejemplos más destacados se encuentra en España, donde Repsol registró un incremento del 158% en su margen de refino durante el tercer trimestre de 2026.
Los datos muestran cómo la capacidad para procesar petróleo se ha convertido en un recurso especialmente valioso dentro del mercado energético europeo.
Repsol dispara su margen de refino hasta los 36,2 dólares por barril
Según los datos operativos provisionales publicados por Repsol, su margen de refino alcanzó los 36,2 dólares por barril entre julio y septiembre de 2026. La cifra representa un incremento del 158,6% respecto al trimestre anterior, cuando el margen se situaba en 14 dólares.
La diferencia es todavía mayor si se compara con el mismo período de 2025, cuando la compañía registró 8,8 dólares por barril. En términos interanuales, el margen se multiplicó por más de cuatro.
Durante el tercer trimestre, Repsol también informó una producción de 574.000 barriles equivalentes de petróleo diarios, un 2,9% más que durante los tres meses anteriores. Sin embargo, estos indicadores no representan necesariamente beneficios netos: los resultados finales también dependen de gastos operativos, impuestos, inversiones y otros factores.

Por qué las refinerías pueden ganar más cuando aumenta la crisis energética
El margen de refino refleja la diferencia entre el valor de los combustibles producidos y el costo del petróleo utilizado, considerando determinados gastos variables del proceso.
Cuando el suministro internacional se interrumpe o disminuye la capacidad disponible para producir combustibles, los precios de la gasolina y el diésel pueden aumentar más rápidamente que el precio del crudo.
En esas circunstancias, algunas refinerías consiguen ampliar considerablemente sus márgenes. Las tensiones en Oriente Próximo, los problemas logísticos y las dificultades para transportar petróleo están alterando las cadenas internacionales de suministro.
Sin embargo, la situación no beneficia por igual a todas las instalaciones. Algunas refinerías europeas también enfrentan mayores costos de transporte y materias primas, que pueden reducir su rentabilidad.
España mantiene una ventaja estratégica frente al resto de Europa
España conserva ocho grandes refinerías y una importante capacidad para producir combustibles destinados tanto al consumo nacional como a la exportación.
Esta infraestructura adquiere especial relevancia mientras otros países europeos han reducido su capacidad de procesamiento.
Según la asociación industrial FuelsEurope, desde 2009 han cerrado 35 refinerías en Europa, lo que representa una reducción aproximada del 20% de su capacidad total.
Esta tendencia aumenta la dependencia de combustibles importados y expone al continente a posibles interrupciones del suministro.
En este escenario, las instalaciones españolas podrían desempeñar un papel importante para garantizar la disponibilidad de diésel, gasolina y combustibles de aviación.
MARGEN HISTÓRICO EN @Repsol. LOS CONVENIOS DEBEN ESTAR A LA ALTURA.
36,2 dólares por barril. Este es el indicador provisional de margen de refino en España publicado por Repsol para el tercer trimestre de 2026: más de cuatro veces el del año anterior. Este dato histórico… pic.twitter.com/JLyCLow6CO
— STR (@STR_Sindicato) October 13, 2026
El futuro de las refinerías dependerá de la crisis energética y la transición hacia nuevos combustibles
Aunque los márgenes actuales son elevados, no existe garantía de que estas condiciones se mantengan.
La evolución del conflicto en Oriente Próximo, los precios internacionales del petróleo y la recuperación de las cadenas logísticas podrían modificar rápidamente la rentabilidad del sector.
Además, las refinerías europeas enfrentan el desafío de adaptarse a la transición energética y avanzar hacia la producción de combustibles renovables.
El caso de Repsol demuestra que, en un mercado energético tensionado, no solamente importa disponer de petróleo: tener la infraestructura necesaria para transformarlo en combustible puede convertirse en una ventaja económica y estratégica.