Por qué el café da ganas de hacer caca: estos científicos se lo dieron de beber a las ratas para averiguarlo

Ilustración: Jim Cooke, Foto: Shutterstock

Buena parte de los bebedores habituales de café saben que el café no solo es bueno para despertarse por la mañana: también para hacer popó. Pero aunque los efectos laxantes del café son conocidos, no está claro por qué ocurren. Para llegar al fondo de este asunto, un grupo de científicos decidió hacer exactamente lo que esperas que hagan los científicos: darles un poco de café a unas ratas de laboratorio.

Sus resultados preliminares, presentados este fin de semana en una conferencia llamada Digestive Disease Week, parecen reafirmar la sospecha de que la repentina capacidad para hacer caca no viene dada por la cafeína. El café puede matar a las bacterias que se encuentran en nuestras entrañas.

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Investigadores médicos de la Universidad de Texas en Galveston alimentaron a sus ratas con una pequeña taza de café durante tres días seguidos en diferentes grupos que recibieron cafeína o café descafeinado. Luego, examinaron el tracto digestivo de las ratas con un examen físico y una sonda, centrándose en los músculos que se contraen y ayudan a guiar la comida (y las heces) a través del intestino. Por último, estudiaron cómo los tejidos musculares del intestino reaccionan al café. Sus resultados fueron claros: los músculos del intestino delgado y el intestino grueso se contraen mejor después del café, lo que significa que las cosas pueden moverse más rápido a lo largo del tracto digestivo.

“El café tiene un efecto estimulante sobre la motilidad intestinal, y eso no está relacionado en absoluto con la cafeína. Podríamos ver este efecto incluso con café descafeinado, por lo que es independiente de la cafeína”, explicó a Gizmodo el autor principal del estudio, Xuan-Zheng Shi, profesor asociado de medicina interna en la universidad.

Este estudio no es el primero en sugerir que los músculos del intestino se ven directamente afectados por el café. Ya en 1990, los investigadores descubrieron que las personas sanas que dicen hacer caca después de tomar café tienen más movimiento en los músculos del colon después de beber café negro que aquellos que dicen no haber sentido nunca esa necesidad.

Al igual que en el estudio actual, los efectos del estudio de 1990 pudieron verse incluso en las personas que bebían café descafeinado. Y dado el poco tiempo que tardaron en ver esas contracciones (cuatro minutos), los investigadores especularon que el café puede actuar indirectamente sobre el colon a través del intestino delgado o el estómago. Fue este mismo estudio el que estableció que no todos sienten la necesidad de hacer caca después del café; en realidad, solo alrededor del 30% de la gente.

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Pero Shi y su equipo no estudiaron solamente el intestino. También miraron la caca. En comparación con las deposiciones sin café, encontraron que había menos bacterias en las cacas de las ratas bebedoras de café. Y cuando sumergieron las heces en una placa de Petri y las expusieron a una solución hecha con café al 1,5%, las bacterias dejaron de crecer tanto; el mismo efecto, pero más fuerte, tuvo lugar cuando expusieron las heces a un 3% de café. El café descafeinado produjo resultados similares.

“Eso es realmente interesante, porque significa que el café podría ser un agente antibacteriano, y podríamos ver esto también en el café descafeinado”, dijo Shi. “Pero necesitamos estudiar más para saber por qué el café podría tener este efecto supresor en el microbioma”.

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Es demasiado pronto para decir cómo podría afectar el café al ecosistema microbiano de nuestro intestino, conocido como microbioma intestinal. Sabemos que el microbioma intestinal es un ambiente delicado, y si el café está deshaciendo o desacelerando el crecimiento de bacterias consideradas sanas, eso sería malo. Una investigación anterior sugiere que el café puede afectar positivamente a la salud general del colon y disminuir el riesgo de cáncer de colon (sin embargo, como con todas las investigaciones sobre la dieta, es difícil estar seguros).

Otros estudios han demostrado que existe una asociación entre el microbioma intestinal y un intestino sano y móvil. Pero no está del todo claro cómo afecta lo primero a lo último, ni Shi, ni su equipo están diciendo que los efectos del café en el intestino definitivamente tengan que ver con el microbioma, solo han encontrado un enlace interesante para seguir investigando.

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Incluso si las bacterias intestinales desempeñan un papel en la capacidad laxante del café, probablemente tampoco sean el único mecanismo involucrado. Es necesario realizar más investigaciones para desenredar todas las variables. Independientemente de cómo funcione, los autores dicen que vale la pena explorar si el café debería usarse como una forma relativamente fácil de ayudar a las personas con estreñimiento o con un intestino temporalmente congelado, dos complicaciones que pueden ocurrir después de ciertas cirugías. Shi y su equipo planean que su estudio se publique en una revista revisada por pares en los próximos meses.

Mientras tanto, para aquellos que se lo preguntan: aún no hay pruebas de que transportar el café al revés por el cuerpo, lo que se conoce como un enema de café, proporcione beneficios para la salud o “desintoxicación” en ningún sentido.

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