Si acudimos al libro Guinness de los récords vemos que la multa más alta no se ha producido en Finlandia. Ocurrió en Suiza, cuando un hombre que conducía un Ferrari Testarossa fue multado por conducir a 135 km/h en una zona de 80 km/h. La infracción le costó 270.000 euros, y la multa se basó en su riqueza de 20 millones de euros. Además, se elevó al ser reincidente.

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Y es que, como decíamos al comienzo, Finlandia no es el único país que aplica este tipo de multas por velocidad. Suiza como vemos también aplica uno basado en las riquezas, y en Estonia, Suecia, Alemania, Dinamarca y Francia tienen sistemas parecidos basados en la situación financiera de las personas.

Por cierto, en el caso de infractores que no tengan trabajo y salario, Finlandia toma como base para la ecuación los beneficios sociales, además hay una multa mínima establecida si tus ingresos están por debajo del umbral a partir del cual se escala la multa. [The Atlantic, Cheddar]