Imagen: Pixabay

Es muy posible que la última vez que tuviste fiebre, cuando llegó la noche te dio la sensación de que la temperatura de tu cuerpo subía más. De ser así, no fue tu imaginación. Esta es la explicación científica.

De esto va la última pieza de los chicos de SciShow, quienes explican que la fiebre suele subir por la noche, en gran parte porque es cuando los cuerpos alimentan de forma natural sus hornos internos.

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La temperatura de nuestro cuerpo está controlada por su hipotálamo, una pequeña región en la base del cerebro. Normalmente, estos ritmos hacen que la temperatura del cuerpo baje a su punto más bajo alrededor de las 4 am, y luego al extremo más alto del rango normal alrededor de las 6 pm. Ocurre que este ciclo diario no se detiene cuando estás enfermo.

Por esta razón, durante la fiebre no solo se eleva tu temperatura, sino que también está sujeta a ese movimiento ascendente por la noche. Además, los ritmos circadianos también influyen en el sistema inmunológico. Las fiebres se desencadenan por sustancias llamadas pirógenos, que a su vez pueden provenir, por ejemplo, de los glóbulos blancos, quienes pueden liberarlos al torrente sanguíneo cuando detectan a un intruso. 

En otras ocasiones pueden emitirse directamente por el tejido infectado o los patógenos mismos. En cualquier caso, el efecto es el mismo: le dicen al hipotálamo que acelere su termostato. Debido a eso, los ciclos diarios de tu sistema inmunológico podrían aumentar su pico nocturno de temperatura.

Literalmente tenemos más glóbulos blancos por la noche, y los estudios han encontrado que algunos niveles de pirógenos también tienden a aumentar en la noche.

Por supuesto, hay excepciones a este patrón de fiebre nocturna. La neumonía bacteriana y la fiebre tifoidea, por ejemplo, generalmente causan fiebres que se mantienen elevadas todo el día y la noche sin esa fluctuación. También algunos tipos de malaria conducen a picos de fiebre que ocurren en ciclos de 2 o 3 días en lugar de a diario. [SciShow]