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Ciencia

Por qué los faraones dejaron de construir pirámides después de más de mil años

Durante siglos, las pirámides fueron el gran símbolo funerario de los faraones egipcios. Sin embargo, al comienzo del Imperio Nuevo dejaron de utilizarse como tumbas reales. La explicación combina saqueos, cambios religiosos y una nueva forma de entender la seguridad de los muertos.
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Durante más de mil años, las pirámides dominaron el paisaje funerario del antiguo Egipto. Desde la pirámide escalonada de Djoser, construida alrededor del siglo XXVII a.C., hasta los últimos complejos piramidales reales, generaciones de faraones recurrieron a estas enormes estructuras para representar poder, eternidad y conexión con los dioses.

Pero hacia el comienzo del Imperio Nuevo, alrededor del siglo XVI a.C., aquella tradición comenzó a desaparecer de las tumbas reales.

Los faraones dejaron de levantar grandes pirámides y empezaron a enterrarse en cámaras excavadas directamente en la roca, especialmente en el actual Valle de los Reyes, cerca de Luxor.

El cambio no tuvo una única causa.

Las pirámides tenían un problema imposible de ocultar

Uno de los motivos más evidentes era la seguridad.

Una pirámide podía verse desde kilómetros de distancia y señalaba prácticamente con precisión dónde se encontraba la tumba de un gobernante. En su interior podían depositarse objetos de enorme valor, desde joyas y mobiliario hasta metales preciosos y elementos rituales.

Eso convertía a estos monumentos en objetivos especialmente atractivos para los saqueadores. De hecho, muchas tumbas reales fueron robadas ya durante la propia Antigüedad. Excavar una tumba dentro de una montaña parecía ofrecer una ventaja importante: el lugar podía mantenerse oculto.

La tradición atribuye a Tutmosis I una de las primeras tumbas reales del Valle de los Reyes. Su arquitecto, Ineni, dejó una inscripción en la que destacaba el carácter secreto de los trabajos, señal de que ocultar la ubicación del enterramiento se había convertido en una prioridad.

Por qué los faraones dejaron de construir pirámides después de más de mil años
© Andrés Dallimonti – Unsplash.

Las creencias religiosas también estaban cambiando

La seguridad no explica todo.

Durante el Imperio Nuevo adquirieron mayor importancia textos y rituales relacionados con el viaje nocturno del faraón por el mundo de los muertos.

Las tumbas excavadas en la roca permitían desarrollar largos corredores, cámaras sucesivas y paredes cubiertas de escenas religiosas que representaban ese tránsito hacia el más allá. De esta manera, la propia arquitectura comenzó a reproducir simbólicamente el recorrido del faraón después de la muerte.

Las antiguas pirámides apuntaban hacia el cielo. Las nuevas tumbas, en cambio, penetraban profundamente en la montaña.

La pirámide pudo sobrevivir de otra manera

Existe además una característica particularmente llamativa del Valle de los Reyes.

Sobre la necrópolis se eleva el-Qurn, una montaña cuya silueta recuerda naturalmente a una pirámide.

Algunos investigadores han planteado que esta formación pudo tener importancia simbólica para los egipcios. En cierto sentido, los faraones podían continuar siendo enterrados bajo una forma piramidal sin necesidad de construir una estructura monumental artificial.

Era una solución que combinaba tradición religiosa y discreción.

Las pirámides no desaparecieron completamente

El abandono de las grandes pirámides reales tampoco significó el final absoluto de esta arquitectura. Durante siglos posteriores continuaron apareciendo pequeñas pirámides asociadas a tumbas privadas y monumentos funerarios. Además, mucho más al sur, en Nubia, los gobernantes de los reinos de Kush retomaron y transformaron la tradición. En lugares como Napata y Meroe se construyeron cientos de pirámides, generalmente más pequeñas y empinadas que las egipcias.

Así, la forma piramidal sobrevivió mucho después de que los faraones hubieran dejado de utilizarla para sus propias tumbas.

El cambio ocurrido en Egipto fue, sobre todo, una adaptación: cuando los grandes monumentos dejaron de proteger a los muertos, los faraones cambiaron la visibilidad por el secreto y trasladaron sus tumbas desde enormes construcciones hacia el interior de las montañas.

Fuente: Futura Science.

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