¬ŅC√≥mo fracasa un proyecto de crowdfunding tras recaudar 3 millones de euros? Kickstarter encarg√≥ al periodista independiente Mark Harris que lo averiguara y ahora, a trav√©s de un reportaje de 13.000 palabras, conocemos las razones por las que el art√≠culo europeo m√°s popular de la web nunca lleg√≥ a sus compradores.

Zano capt√≥ r√°pidamente la atenci√≥n de los usuarios de Kickstarter: un peque√Īo dron con c√°mara HD que se puede controlar desde el m√≥vil y tiene sensores para seguirte de manera aut√≥noma adonde vayas. ¬ŅD√≥nde hay que firmar? 12.000 patrocinadores pusieron, de media, 250 euros, y la campa√Īa acab√≥ multiplicando por 19 su meta inicial de 160.000.

¬ŅQui√©n estaba detr√°s de Tourquing Group, los creadores de Zano? Seg√ļn explica Mark Harris, la empresa era un reto personal del ‚Äúingeniero autodidacta‚ÄĚ Ivan Reedman. Tourquing hab√≠a funcionado como una consultor√≠a de inform√°tica, un operador de tours de golf y una empresa de software. En cuanto a drones, antes del Zano hab√≠an trabajado en un cuadric√≥ptero de vigilancia militar, pero el cliente no qued√≥ satisfecho con el resultado y el dispositivo nunca entr√≥ en producci√≥n.

En 2014, Reedman recibi√≥ una inversi√≥n privada de unos 200.000 euros para fabricar un dron del tama√Īo de la palma de una mano que se llamar√≠a Zano. La idea era buena, pero el m√°rketing en torno al producto era enga√Īoso: el v√≠deo de la campa√Īa de Kickstarter (lanzada en noviembre de 2014) mostraba un dron terminado con capacidades que estaban lejos de existir en la realidad. Tourquing no lleg√≥ a mostrar el Zano durante el CES 2015, en enero, porque el prototipo no funcionaba adecuadamente y mucho menos como lo hab√≠an vendido en el v√≠deo.

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Por entonces, la campa√Īa de Kickstarter hab√≠a reventado del √©xito. Fue, parad√≥jicamente, cuando empezaron los problemas m√°s serios en Tourquing Group. Tuvieron que ampliar en un orden de magnitud su capacidad de comunicaci√≥n y de producci√≥n, pero ni Reedman ni el resto del equipo ten√≠a los conocimientos t√©cnicos ni comerciales que necesitaban para cumplir con las expectativas de sus 12.000 peque√Īos patrocinadores.

Foto del interior de las oficinas de Tourquing tomada a través de la ventana

Muchos de los usuarios de Kickstarter acusaron a los inventores del Zano de estafa; sin embargo, el periodista Mark Harris asegura que no hubo fraude: fue un caso de ineptitud. Los empleados de Tourquing intentaron de buena fe desarrollar y entregar los drones, pero en ning√ļn caso habr√≠an podido hacerlo con el tiempo del que dispon√≠an: se hab√≠an comprometido a una producci√≥n demasiado grande.

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Hab√≠an gastado todo el dinero. La presi√≥n financiera y la de los propios inversores hizo que entregaran algunas unidades, a pesar de que no estaban listas. Empezaron a llover las cr√≠ticas de los compradores: eso no era lo que hab√≠an comprado. ‚ÄúMe hicieron la primera demostraci√≥n del dron y no consiguieron impresionarme; se mantuvo en el aire s√≥lo unos minutos, se choc√≥ con las paredes y la grabaci√≥n en v√≠deo era muy pobre‚ÄĚ cuenta un reportero de la BBC en un art√≠culo publicado durante el verano.

Ivan Reedman acab√≥ y√©ndose de la empresa y el resto de directivos busc√≥ la liquidaci√≥n, pero lo m√°s probable es que ning√ļn usuario recupere su dinero. ‚ÄúKickstarter deber√≠a reconsiderar la forma en que trabaja con proyectos que entra√Īen hardware complejo o grandes sumas de dinero‚ÄĚ concluye Harris. Al final es la plataforma de crowdfunding, que hace negocio como intermediaria, la que tiene la responsabilidad de detectar las campa√Īas m√°s d√©biles. [Mark Harris / Kickstarter]

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