Hasta que tuve en mis manos el visor de Playstation VR no pod√≠a entender la necesidad de una realidad virtual que no fuera m√≥vil. Samsung Gear VR y Google Cardboard ofrec√≠an experiencias ‚Äúsuficientemente buenas‚ÄĚ por una mera fracci√≥n del precio de grandes sistemas como HTC Vive y Oculus Rift. Para la mayor√≠a de la gente, las √ļnicas gafas de realidad virtual que hac√≠an falta eran las que se pod√≠an mostrar en fiestas y reuniones familiares para despu√©s no volver a pensar en ellas jam√°s.

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Despu√©s jugu√© con el PSVR y pude probar juegos de realidad virtual realmente buenos. Ahora la VR m√≥vil tiene el list√≥n m√°s alto. Tuve la oportunidad de probar la plataforma de realidad virtual que acaba de lanzar Google con su visor Daydream View de 80 d√≥lares y su smartphone Pixel y, aunque me voy a reservar el veredicto final para nuestro an√°lisis, por ahora parece claro que la realidad virtual m√≥vil no est√° a√ļn a ese nivel. El Daydream es un indicativo de lo incre√≠ble que puede ser la realidad virtual, y tambi√©n de lo deficiente que puede ser la realidad virtual en el m√≥vil.

La plataforma Daydream y su hardware son b√°sicamente una copia descarada del Gear VR de Samsung y Oculus. Un visor y un tel√©fono que se fusionan para crear una experiencia de realidad virtual. Pero el sistema de Google tiene un dise√Īo m√°s elegante y viene con un mando.

El mando se guarda con esta banda el√°stica cuando no est√° en uso. Tan simple y a la vez tan perfecto

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Me coloco el visor Daydream View de Google y me traslado en un instante a un mundo nuevo. Las gafas son muy ligeras, pero no terminan de aislarte del mundo como lo hace un visor grande, así que se filtra un poco de luz. Hay que reconocer que las imágenes en el teléfono son brillantes y coloridas. La interfaz recuerda mucho a lo que crearon Samsung y Oculus para el Gear VR. Hay una serie de ventanas que te miran fijamente, y cuando las seleccionas te sumerges en un mundo todavía más profundo.

Google ha hecho un trabajo admirable eliminando muchas de las barreras que ten√≠a la realidad virtual. Podr√≠amos decir que el dise√Īo del View tiene un dise√Īo considerado. El Daydream View es mucho m√°s ligero que el visor de Samsung, y tambi√©n es mucho m√°s peque√Īo. No hay ning√ļn cable que tengas que enchufar al tel√©fono, ni un marco especial en el que tengas que ajustarlo. Simplemente dejas caer el tel√©fono en el visor y este se empareja de forma autom√°tica por NFC. El efecto es instant√°neo y sin fricciones. Es un alivio en comparaci√≥n con los fallos que aparecen a veces en el Gear VR.

El mando incluido con el visor es también un cambio a agradecer para la realidad virtual móvil. Se conecta con el casco mediante Bluetooth y es espectacularmente preciso. Lo utilicé para abrir ventanas en la pantalla principal, pero también me permitía mover el cursor sin el nerviosismo que caracteriza a los punteros de otros sistemas. Si hubiese querido escribir mi nombre con caracteres legibles, habría sido más fácil con el mando del Daydream que con mi dedo sobre el smartphone.

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Probé un juego en el que tenía que inclinar un tablero para guiar a una vaca gigante a través de un laberinto. El representante de Google no tuvo que explicarme el juego, mover el mando hacía que el tablero se moviera instantáneamente. Se sentía tan natural como cabría esperar de un juego en el que hay que mover a una vaca gigante por un laberinto.

Mi paseo rápido por Animales fantásticos y dónde encontrarlos de JK Rowling fue mucho menos intuitivo. Mi varita (el mando) a veces se perdía de vista, y en un momento el teléfono se olvidó en qué dirección apuntaba mi cabeza, lo que me desorientó inmediatamente. Esto saca a relucir un problema que ocurre una y otra vez en la VR móvil. Está plagada de fallos. La realidad virtual para móviles está a medio cocinar.

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Más allá de los fallos, el Daydream tiene limitaciones técnicas que dificultan la experiencia. La pantalla no se refresca tan rápido como lo haría en PSVR o Vive, por lo que los movimientos rápidos se resienten. Mis ojos se esforzaban para enfocar y me encontré varias veces toqueteando las gafas para intentar obtener una mejor visión. Sentí náuseas incluso después de unos minutos jugando.

A la larga, la experiencia que ofrece Daydream es aceptable. Puedes sacarlo en fiestas para mostrárselo a tus amigos, o presentárselo a la familia después de una cena. Sigue siendo VR experimental, algo para tener de qué hablar sobre el futuro y lo que vendrá con él. Pero quizá eso cambie cuando Google Daydream se lace oficialmente en noviembre, junto con el Pixel.

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