La imagen habitual de un pulpo moviendo sus ocho brazos de manera caótica acaba de quedar obsoleta. Investigadores de la Florida Atlantic University comprobaron que estos cefalópodos marinos asignan roles distintos a sus extremidades dependiendo de lo que hacen: explorar, desplazarse o manipular objetos. El hallazgo abre nuevas perspectivas para comprender su inteligencia y, al mismo tiempo, sugiere modelos de inspiración para la robótica blanda del futuro.
Un animal con un sistema nervioso singular
Los pulpos, junto a calamares y sepias, integran el grupo de los cefalópodos, conocidos por su elevada inteligencia. Cada brazo contiene miles de ventosas y cuatro tipos de músculos, lo que les permite enrollarse, alargarse o acortarse con gran precisión. A ello se suma la independencia de cada extremidad, capaz de actuar como si tuviera “mente propia”.
Algunos científicos se refieren a que los pulpos no tienen ocho patas, sino seis "brazos" y dos "patas", porque los dos apéndices traseros se usan para caminar sobre el fondo del mar 🤯pic.twitter.com/LcKmhdKKh7
— Enséñame de Ciencia (@EnsedeCiencia) April 29, 2024
El hallazgo: preferencia por brazos delanteros
El equipo analizó 25 grabaciones de pulpos silvestres entre 2007 y 2015 en el Atlántico y el Caribe, centrándose en tres especies: Octopus vulgaris, Octopus insularis y Octopus americanus. Observaron quince tipos de conductas y doce movimientos distintos. Los resultados fueron claros: los brazos delanteros se emplean en el 64% de las tareas, principalmente para explorar, mientras que los traseros participan en un 36%, sobre todo para desplazarse.
Conductas sorprendentes bajo el mar
Entre las posturas documentadas se destacó el “roll”, en el que un brazo trasero pasa bajo el cuerpo como una cinta transportadora para facilitar el avance. Otra, llamada “stilt”, consiste en extender un brazo hacia el fondo y levantar el cuerpo para observar mejor el entorno. Estas conductas evidencian una coordinación minuciosa entre exploración y movilidad.

De la biología a la robótica
Más allá de lo fascinante del comportamiento animal, los científicos creen que este hallazgo tiene aplicaciones prácticas. La especialización de los brazos del pulpo podría servir como modelo para diseñar robots con extremidades capaces de ejecutar múltiples tareas, desde operaciones de rescate hasta procedimientos médicos. Según la investigadora Chelsea Bennice, los datos “podrían mejorar brazos robóticos que imiten la versatilidad de los pulpos”.
Limitaciones y próximos pasos
El estudio reconoce limitaciones, como la corta duración de los videos y la dificultad de registrar todos los comportamientos en un entorno natural. Sin embargo, el equipo planea ampliar las observaciones a más especies y aprovechar nuevas tecnologías de grabación digital submarina. La investigación apenas comienza, pero ya confirma algo esencial: los pulpos no solo son maestros del camuflaje, también lo son de la estrategia motora.
Fuente: Infobae.