El submarino AE1 encontrado. AP

Hace algo más de un siglo, el destino del submarino HMAS AE1 se convirtió en el gran enigma de la armada australiana. Desde 1914, se habían dado hasta 13 intentos de recuperación de la misteriosa nave, la cual desapareció sin una llamada de socorro. 103 años después, se ha resuelto el enigma.

Ocurrió durante la Primera Guerra Mundial, en la costa de Papa Nueva Guinea. Cuentan los historiadores que desde el día de su desaparición, los barcos no encontraron “ningún rastro” del AE1, ni siquiera “el brillo revelador de algún escape del petróleo en el agua”. El misterio ha llegado a su fin tras anunciar la ministra de Defensa, Marise Payne, que lo han encontrado.

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El submarino, de 800 toneladas, fue descubierto a 300 metros de profundidad cerca de la isla Duke of York, en Papúa Nueva Guinea. El AE1 fue el primer submarino aliado perdido en la Primera Guerra Mundial, y el primero perdido por la Royal Australian Navy.

El submarino AE1 encontrado. AP

El submarino, en funcionamiento desde hacía solo siete meses, había sido enviado desde Sídney para capturar lo que entonces era la “Nueva Guinea alemana” en 1914. El 14 de septiembre, un día después de que Alemania entregó la colonia, la nave desapareció.

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Aquello fue “una tragedia para nuestra naciente nación”, explicó Payne. “Por eso, este es uno de los descubrimientos más importantes en la historia marítima naval de Australia”. Tal y como ha explicado la marina, ahora tratarán de investigar las causas de la desaparición. Según el contralmirante retirado, Peter Briggs, quién trabajó en la búsqueda:

Los radares de la armada mostraban su ubicación. AP

Es posible que la causa fuera muy probablemente un accidente de buceo. El submarino parece haberse golpeado en el fondo con la fuerza suficiente como para desalojar parte de su base, afectando finalmente a toda su carcasa.

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El área donde el AE1 desapareció era tremendamente difícil para llevar a cabo una búsqueda. En 2014, fuentes de la Armada lo describieron como “una de las áreas más devastadas en la región”. En cualquier caso, y como explica Payne, “lo importante que esto traerá tranquilidad a la familia y los descendientes de la tripulación que perdieron la vida a bordo. Esperamos que con el tiempo podamos descubrir qué causó que el submarino se hundiera”. [The Guardian]