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Ciencia

Rusia acaba de hacer en órbita algo amenazante que los rastreadores de satélites dicen que nunca se hizo

El Cosmos 2612 pasó varios días siguiendo a un satélite comercial de imágenes por radar operado por EE.UU. que creen apoya a las fuerzas militares de Ucrania.
Por Passant Rabie Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

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Las miradas y el escrutinio están una vez más sobre Rusia tras una serie de maniobras orbitales que se ha dicho no tienen precedentes, en que uno de sus satélites del gobierno operó en extrema proximidad respecto de un satélite operado por EE.UU. Eso ha aumentado la preocupación sobre los riesgos de una confrontación en el espacio.

El satélite ruso llamado Cosmos 2612 llevó a cabo una serie de maniobras de proximidad respecto del ICEYE-X36, satélite de imágenes por radar, comercial y registrado en EE.UU. Fue entre el 15 y el 19 de octubre según datos de la compañía rastreadora LeoLabs. El Cosmos 2612 pasó dos días muy próximo al ICEYE-X36, a menos de 5 kilómetros de distancia, y luego se alejó a 100 kilómetros, según Jonathan McDowell, astrofísico que sigue las continuas actividades en el espacio.

Los expertos consideraron que se trató de una operación de proximidad sin precedentes, potencialmente peligrosa, pero todavía no se sabe qué la motivó. El satélite ICEYE-X36 podría brindar imágenes de radar de apertura sintética a Ucrania, según Breaking Defense.

Al acecho en el espacio

El Cosmos 261 se lanzó el 16 de abril desde un puerto espacial en el norte de Rusia. Es uno de seis satélites militares. Las autoridades militares estadounidenses han estado siguiendo a este grupo de satélites en los últimos meses después de que cuatro de los seis satélites ajustaran su órbita para ponerse en línea con el ICEYE.

La semana pasada el Cosmos 2612 empezó a acechar y seguir agresivamente al satélite operado por EE.UU. en la órbita, y se acercó a menos de 500 metros, ubicándose por detrás y por delante del ICEYE-X36.

En declaraciones del viernes LeoLabs dijo que la nave rusa “realizó una serie deliberada de maniobras hacia el ICEYE-X36”. Marco Langbroe, especialista en seguimiento de satélites de la Universidad Delft de Tecnología en Países Bajos, escribió que aunque al principio sintió escepticismo sobre si era algo intencional, la serie de maniobras “claramente se diseñó para acercar a los dos objetos y sincronizar sus períodos orbitales, altitud orbital y excentricidad”.

“Es una conducta preocupante”, añadió Langbroek, y advirtió que podría tratarse de un arma antisatélites que se desarrolla en el espacio.

No hay consenso

No es la primera vez que se acusa a Rusia de acechar a otro satélite. En 2022 un satélite espía ruso llamado Cosmos 2558, se lanzó hacia el mismo plano orbital de un satélite militar de EE.UU., el USA 326. En 2025 el Cosmos 2588 de Rusia se lanzó a una órbita próxima circular y se ubicó inquietantemente cerca del satélite de reconocimiento USA 338 de EE.UU.

Lo que destaca este incidente es que el objetivo es un satélite comercial. “Por lo que sé fue el primer encuentro LEO de dos satélites activos en el que el propietario de uno de los satélites no había dado su aprobación”, escribió McDowell en X.

La Compañía finlandesa de satélites ICEYE anunció su acuerdo con Ucrania en 2022 para brindar imágenes de radar satelitales de apertura sintética, pero no especificó qué satélites se usarían para hacerlo. El ICEYE-X36 es operado por el brazo estadounidense ICEYE US, y se lanzó en 2024 desde la Base Vandenberg de la Fuerza Espacial.

La extrema proximidad y deliberada naturaleza de las maniobras del satélite dan lugar a preocupación por la seguridad espacial. “Con la historia de Rusia de probar armas en órbita los legisladores y hacedores de políticas deberían asumir que el Cosmos 2612 podría actuar de manera que ponga en riesgo al satélite comercial”, escribió en un posteo de blog Clayton Swope, director adjunto del Proyecto de Seguridad Aeroespacial del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales. “Pero los riesgos van más allá de un solo satélite. La actividad contraespacial de Rusia en la vecindad de satélites occidentales debería evaluarse dentro del contexto de actividades rusas agresivas en zona gris con objetivos como los intereses estadounidenses y europeos”.

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