En 2020 un investigador aficionado detectó un objeto blanco y alargado mientras miraba imágenes satelitales de la isla Nikumaroro en el Pacífico occidental utilizando Apple Maps. Las imágenes borrosas mostraban lo que podría ser el avión que usó Amelia Earhart junto con su navegante Fred Noonan en el intento de volar alrededor del mundo en 1937.
A esa forma inusual se la denominó objeto Taraia, y de inmediato captó la atención de investigadores que hace mucho tiempo buscaban el avión de Earhart. ¿Podría haber aterrizado con Noonan en la remota isla deshabitada, quedando varados allí como para que desde entonces jamás se supiera de ellos?
La semana pasada un equipo de expedicionarios llegó a la isla Nikumaroro para investigar al objeto Taraia, esperando finalmente resolver el histórico misterio de la desaparición de Earhart y Noonan. Fue una ardua tarea. El objeto estaba ubicado al borde de la Península Taraia en la laguna de la isla, sumergido a varios metros, lo que complicaba la investigación. Además, Nikumaroro está repleta de cangrejos del coco, crustáceos de gran tamaño que por su actividad y cantidad implican que el equipo no pudiera pasar las noches en la isla.
A lo largo de una semana en Nikumaroro los investigadores pasaron cuatro días estudiando el objeto Taraia, yendo y viniendo entre su embarcación y la isla a diario. Pero después de todo, su búsqueda acabó en la nada.
“Tal vez el mejor resumen de esta expedición sea la frase de la propia Amelia Earhart: ‘La aventura en sí misma ya vale la pena’”, dijo Steve Scultz, miembro de la expedición y asesor general de la Universidad Purdue, en declaraciones. “Salimos a probar una hipótesis y no, a garantizar un resultado en particular, y seguimos la evidencia hasta el final”.
Una arboleda
El lunes, la expedición al Objeto Taraia (esfuerzo conjunto del Instituto de Legado Arqueológico, la Fundación Purdue de Investigación, y la Universidad Purdue) confirmó que la anomalía visual probablemente era un grupo de árboles que la marea había llevado hasta casi la orilla arenosa de la península, donde quedaron en una hondonada.
Han pasado seis años desde que salieron a la luz las imágenes satelitales del Objeto Taraia, y para cuando la expedición llegó al lugar, gran parte de lo que se veía ya no estaba porque el agua lo había movido. Quedaba un segmento en forma de Y, y su superficie reflectante que había hecho pensar que era un objeto de metal, podría explicarse por una fina capa de carbonato.
Aunque la expedición no encontró el avión de Earhart, pudo hallar una cantidad de artefactos interesantes como un tubo de acero de 76 centímetros. Los investigadores seguirán estudiando esos objetos porque podrían brindar evidencia que respalde la premisa central que subyace a la hipótesis del Objeto Taraia: los objetos ingresan al lugar por un canal natural del lado oeste de Nikumaroro, y pueden atravesar la laguna para acabar en la Península Taraia.
De hecho, los investigadores no están del todo decididos a abandonar la idea de que Earhart y Noonan pudieran haber quedado varados en Nikumaroro.
“La evidencia de la hipótesis que los ubica allí, y que fue lo que nos trajo al lugar, sigue siendo muy, muy fuerte”, dijo en un video compartido por Purdue Rick Pettigrew, líder de la expedición y director ejecutivo del Instituto del Legado Arqueológico. “Pensamos que es muy probable que Amelia y su navegante Fred Noonan hayan acabado aquí en la isla Nikumaroro”.
Por ahora, sin embargo, el misterio sigue sin resolución.