Foto: Roy Rochlin (Getty Images)

Los famosos no parecen funcionar como la gente normal. Se diría que están más acostumbrados a que les hagan las cosas que a hacerlas por ellos mismos. Todos asumimos que personajes como Brad Pitt o Matt Damon no parecen de los que se ponen a arreglar su auto si se descompone en mitad de la autopista y no hay nadie para arreglarlo. Luego está Keanu Reeves.

Si nos atenemos a los recientes informes de un retraso en el aeropuerto de Bakersfield este fin de semana pasado, Keanu Reeves sigue siendo de los buenos. Un desarrollador de juegos llamado Amir Blum y un artista llamado Brian Rea nos cuentan una genial anécdota que tuvo lugar cuando un grupo de desafortunados pasajeros aterrizó de emergencia en Bakersfield, California, durante un viaje desde San Francisco a Los Ángeles.

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El aterrizaje tuvo lugar sin problemas, pero dejó a los pasajeros en mitad de Bakersfield tratando de averiguar cómo iban a continuar exactamente su viaje hasta Los Ángeles. Entre esos pasajeros estaba Keanu Reeves. Lo que pasó a continuación no hace sino incrementar la leyenda que ya circula alrededor de Reeves y lo asequible que es como persona pese a su fama.

El actor que conocemos por películas como la trilogía Matrix o John Wick asumió el improvisado papel de guía turístico y comenzó a explicar a los demás pasajeros que un autobús iría a recogerlos para llevarlos hasta su destino. El siguiente plano, ya a bordo del vehículo, muestra a Reeves leyendo datos turísticos sobre Bakersfield (es la novena ciudad más poblada de California y la 52 en todo Estados Unidos), e improvisando algo de música country para sus nuevos amigos.

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Las descripciones de Rea en Instagram explican que Reeves viajaba con agua, un Gatorade y un plátano como único equipaje y que se despidió muy amablemente antes de dirigirse hacia el estacionamiento de una hamburguesería Carl’s Jr y desaparecer como el proverbial héroe cabalgando hacia el horizonte al atardecer.

Otro pasajero llamado Ari Saperstein tiene más vídeos y fotos del incidente en el que Reeves vuelve a demostrar que se puede ser famoso a más no poder y ser una persona perfectamente educada y cordial. Más de una agencia de relaciones públicas pagaría una millonada por orquestar una campaña para un famoso en el que salga tan natural. En el caso de Reeves, es la enésima anécdota en un mar de incidentes que demuestran que el actor no es más que un tipo excelente que, además, aparece en películas de culto de vez en cuando. Desde luego, parece una de las mejores cosas que te puede pasar cuando tu vuelo aterriza de emergencia en el aeropuerto que no es. [Yahoo! Entertainment]