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Ciencia

Satélites revelan cómo los zenú construyeron una gigantesca red de canales hace 2.000 años sin necesitar un poder centralizado

Un estudio combinó imágenes satelitales, datos LiDAR y cálculos de trabajo humano para analizar antiguos sistemas hidráulicos de La Mojana, en Colombia. Los resultados sugieren que comunidades de cientos de personas pudieron levantar grandes extensiones de canales y camellones mediante cooperación local, sin necesidad de una autoridad jerárquica que dirigiera toda la obra.
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Hace unos 2.000 años, las comunidades que habitaban La Mojana, una extensa región húmeda del Caribe colombiano, comenzaron a transformar radicalmente el paisaje. Excavaron canales, elevaron terrenos destinados al cultivo y construyeron plataformas habitacionales capaces de funcionar en un entorno sometido constantemente a inundaciones.

Las dimensiones de esta infraestructura son impresionantes. En la cuenca donde confluyen los ríos Magdalena, Cauca y San Jorge existen aproximadamente 500.000 hectáreas cubiertas por canales y campos elevados, parte de un sistema asociado a la cultura zenú que todavía puede distinguirse mediante imágenes aéreas y satelitales.

Durante décadas se asumió que una obra semejante necesariamente había requerido dirigentes, élites o alguna forma de autoridad centralizada. Una nueva investigación publicada en Nature Cities plantea que esa explicación podría no ser necesaria.

Los investigadores reconstruyeron cuánto trabajo exigía la obra

Para comprobarlo, los científicos analizaron detalladamente una zona de aproximadamente 500 hectáreas mediante imágenes de satélite y un modelo digital del terreno obtenido con tecnología LiDAR.

Dentro de ese sector identificaron 1.601 camellones agrícolas y 63 plataformas habitacionales. Después calcularon cuánto suelo habría sido necesario mover para construir cada estructura y estimaron cuántas horas de trabajo humano requeriría hacerlo con las tecnologías disponibles en aquel periodo. El resultado fue sorprendente: aproximadamente 800 personas trabajando conjuntamente podrían haber construido todo el sistema estudiado en entre 0,7 y 1,5 meses.

Eso representaría alrededor de la mitad de la población estimada de la zona trabajando durante una fracción relativamente pequeña de la estación seca. El mantenimiento tampoco habría requerido un esfuerzo permanente. Según los cálculos, bastarían algunos días de trabajo comunitario cada año, además de renovaciones más profundas aproximadamente cada 25 años.

Satélites revelan cómo los zenú construyeron una gigantesca red de canales hace 2.000 años sin necesitar un poder centralizado
© Museo del Oro Colombia – Youtube.

Una familia podía hacer pequeños camellones en pocos días

No todas las estructuras exigían el mismo esfuerzo. Los investigadores clasificaron los camellones en cuatro grupos según su tamaño y orientación.

Los más pequeños podían ser construidos por una familia de cinco personas en cuestión de días. Los más largos, en cambio, habrían requerido meses si una única familia hubiese intentado levantarlos por su cuenta.

La situación cambiaba completamente cuando varias familias colaboraban. Un gran camellón podía terminarse en menos de medio día con suficiente participación comunitaria, y los 170 más costosos de construir podrían haberse completado conjuntamente en aproximadamente dos semanas. Esto no significa que los zenú carecieran de organización. El estudio propone algo diferente: una infraestructura monumental no requiere necesariamente una autoridad central que ordene y controle todo el trabajo.

Una tecnología diseñada para convivir con las inundaciones

Los sistemas hidráulicos fueron utilizados desde aproximadamente el siglo I a.C. hasta los siglos X u XI y estaban perfectamente adaptados a una región dominada por el agua.

Durante los periodos lluviosos, los canales permitían distribuir y almacenar parte del exceso hídrico, mientras que los terrenos elevados mantenían los cultivos por encima de las inundaciones. En las temporadas secas, el agua retenida ayudaba a prolongar la humedad del paisaje. Los canales también facilitaban el aprovechamiento de peces y otros recursos de las ciénagas.

Esa estrategia resulta especialmente llamativa hoy, porque La Mojana continúa sufriendo graves inundaciones y los sistemas modernos de diques no siempre consiguen contener las crecidas.

Los satélites están cambiando lo que sabemos sobre estas sociedades

Los investigadores también encontraron que las plataformas habitacionales más grandes aparecen cerca de puntos importantes de la red, lo que sugiere que algunas pudieron funcionar como lugares de reunión, intercambio o actividad social y ceremonial.

Aun así, existen límites importantes. El estudio examinó solo unas 500 hectáreas de un sistema muchísimo mayor y todavía faltan dataciones suficientes para determinar si todas las estructuras estuvieron activas simultáneamente. Pero los cálculos plantean una idea poderosa: una comunidad organizada puede transformar cientos de hectáreas sin necesidad de un Estado centralizado que controle cada movimiento.

Hace dos milenios, los habitantes de La Mojana no intentaron vencer al agua mediante enormes barreras. Diseñaron un paisaje capaz de convivir con ella, y las huellas de aquella ingeniería comunitaria siguen siendo tan grandes que hoy pueden observarse desde el espacio.

 

 

Fuente: Xataka.

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