Saturno parece tener cierta obsesión con la geometría. En la década de 1980, las sondas Voyager descubrieron una gigantesca estructura hexagonal rodeando su polo norte. Más de 40 años después, aquel hexágono sigue allí, prácticamente inmóvil y desafiando los modelos atmosféricos.
Ahora el planeta de los anillos ha vuelto a hacerlo, aunque esta vez en el extremo opuesto. Un equipo internacional liderado por el investigador español Agustín Sánchez-Lavega ha identificado una onda atmosférica de diez lados alrededor del polo sur.
No es una figura pequeña. Cada uno de sus lados supera los 16.700 kilómetros de longitud, bastante más que los aproximadamente 12.700 kilómetros del diámetro terrestre. El hallazgo, publicado en Science Advances, constituye la primera gran estructura poligonal regular detectada en el hemisferio sur de Saturno.
El decágono no estaba allí cuando Cassini observaba Saturno

Los investigadores llevaban décadas buscando una versión meridional del famoso hexágono. Sin embargo, las imágenes obtenidas por la misión Cassini entre 2004 y 2017 no mostraron ninguna formación estable de este tipo. Después llegó un problema de perspectiva. Debido a las estaciones de Saturno y a la inclinación del planeta, el polo sur permaneció orientado en dirección contraria a la Tierra durante años. Solo comenzó a resultar nuevamente visible en 2023.
Las primeras pistas aparecieron precisamente en imágenes del Hubble tomadas ese año. En 2024, Sánchez-Lavega y los astrónomos aficionados Trevor Barry y Jean-Paul Oger distinguieron una banda ligeramente ondulada en fotografías recopiladas por el Planetary Virtual Observatory Laboratory. Las observaciones terrestres de 2025 hicieron la figura más evidente y el Hubble terminó de confirmarla.
Eso deja una ventana intrigante: el decágono pudo haberse formado entre las últimas observaciones de Cassini y su reaparición en 2023, justo cuando nadie disponía de una visión suficientemente clara del polo.
No son muros rectos: es una corriente de aire que se dobla sobre sí misma

El decágono está incrustado en una potente corriente en chorro situada alrededor de los 63 grados de latitud sur. Según los datos publicados por la Universidad del País Vasco, los vientos alcanzan aproximadamente 400 kilómetros por hora. Eso no significa que Saturno haya levantado diez paredes atmosféricas. Las aparentes líneas rectas son segmentos de una enorme onda que hace serpentear la corriente en chorro. Al repetir regularmente sus ondulaciones alrededor del polo, el flujo termina dibujando vértices y lados reconocibles.
Lo extraño es su movimiento. Mientras el hexágono septentrional permanece casi fijo respecto a la rotación de Saturno, el decágono avanza hacia el este a unos 10 kilómetros por hora. Sus vértices, además, oscilan con un periodo cercano a 32 días. Algunos aparecen menos definidos que otros, señal de que la estructura todavía podría estar desarrollándose.
Las observaciones realizadas en distintas longitudes de onda muestran también que el fenómeno atraviesa varias capas de nubes y brumas. El Very Large Telescope permitió medir cómo cambian la temperatura y la velocidad del viento con la altura, lo que indica que no estamos ante una simple mancha superficial, según explica la Universidad de Leicester.
Saturno tiene dos polígonos, pero nadie sabe todavía cómo los fabrica
Las simulaciones preliminares muestran que una onda decagonal puede generarse mediante diferentes perturbaciones y sobrevivir sobre una corriente en chorro. Todavía no permiten determinar qué la inició ni si está conectada con fenómenos más profundos de la atmósfera. Tampoco sabemos cuánto durará. El hexágono norte ha sobrevivido durante más de un año saturniano (casi 30 años terrestres), mientras que el nuevo decágono parece más móvil e inestable.
Saturno es, por ahora, el único planeta conocido que convierte sus corrientes en polígonos de esta manera. Júpiter posee ciclones distribuidos en configuraciones pentagonales y octogonales alrededor de sus polos, pero se trata de tormentas separadas, no de una única onda que dibuja lados casi rectos.
La NASA seguirá vigilando la estructura con el Hubble y espera sumar observaciones del James Webb. La gran pregunta ya no es solo cómo Saturno mantiene un hexágono durante décadas. Es cómo consiguió fabricar otro polígono en secreto mientras nadie estaba mirando.