Enema de humo de tabaco
Ilustración: The Wellcome Collection (CC BY 4.0)

Hoy sabemos, tanto fumadores como aquellos que no lo son, que fumar es malo, muy malo. Tambi√©n sabemos que a comienzos del siglo pasado la gente no pensaba lo mismo. Lo que seguramente muchos no sab√≠an es que hubo un tiempo donde el tabaco no s√≥lo no se ve√≠a perjudicial, sino que se ve√≠a como una cura muy muy extra√Īa.

Algunos de estos casos lo exponía recientemente The Wellcome Collection a través de un paseo por la historia del tabaquismo en Europa después de que este se introdujera en el siglo XVI, tras las expediciones coloniales a las Américas.

Un ejemplo. En la d√©cada de 1600 los europeos pusieron en pr√°ctica la teor√≠a de c√≥mo las enfermedades contagiosas como el c√≥lera o la muerte negra se propagaban de persona a persona, involucrando al ‚Äúmiasma‚ÄĚ. ¬ŅEl miasma? S√≠, as√≠ llamaban a una supuesta niebla nociva que conten√≠a la enfermedad y pod√≠a identificarse por su mal olor.

Si el miasma ya resultaba incre√≠ble, la forma de persuadirla no se quedaba atr√°s. Para combatir el vapor maloliente venenoso, las personas encend√≠an sus pipas de tabaco y se ‚Äúenvolv√≠an‚ÄĚ en una espesa manta de humo.

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Ya en el siglo XIX, era bastante normal encontrarte con salas de operaciones con humo de tabaco. La razón: aparentemente para prevenir infecciones. Además, esta loca idea persistió en toda Europa y China hasta fines del siglo XIX.

Pero incluso si todo lo dicho anteriormente resulta surrealista, dejamos la mejor parte para el final, cuando los m√©dicos de toda Europa se obsesionaron con los denominados ‚Äúenemas de humo de tabaco‚ÄĚ, en esencia, literalmente soltar humo por el recto. En esta etapa exist√≠an kits de enema de humo que consist√≠an en una especie de tubo con fuelles para introducirse en el recto de un paciente.

¬ŅPor qu√©? Se cre√≠a que los enemas de humo curaban cualquier cosa, desde resfriados comunes hasta fatiga, insuficiencia respiratoria o incluso hernias, aunque su aplicaci√≥n m√°s com√ļn fue como medio para resucitar a las v√≠ctimas de ahogamiento.

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Sí, a finales del siglo XVIII podías estar paseando por el río y encontrarte esta surrealista práctica de reanimación donde un cuerpo inerte estaba ladeado mientras alguien ingresaba en el culo un tubo con humo de tabaco esperando que volviera a la vida. Como escribió en The Lancet la historiadora médica Ghislaine Lawrence:

La idea de revivir a las v√≠ctimas de accidentes por ahogamiento con enemas de humo de tabaco parece, por decir algo, un poco extra√Īa. Pero para los m√©dicos del siglo XVIII, este enfoque era completamente racional. El pilar de tratar a los ‚Äúaparentemente muertos ‚Äú era el calor y la estimulaci√≥n. Frotar la piel era un m√©todo de estimulaci√≥n, pero en general se pensaba que la inyecci√≥n de humo de tabaco en el recto era m√°s potente.

Por tanto, se puede decir que hubo una época, no hace tanto, si lo pensamos bien, donde los médicos recomendaban soplar tabaco por el culo como medida de reanimación efectiva. [IFLScience]