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Ciencia

Siria acaba de revelar un depósito nuclear que nunca había declarado. Son varias toneladas de material del antiguo régimen y el OIEA ya prepara su control internacional

Inspectores del organismo atómico de la ONU han accedido a un emplazamiento comunicado por las nuevas autoridades sirias y, al mismo tiempo, han regresado a Deir Ezzor, escenario del reactor que Israel destruyó en 2007. El objetivo ahora es saber exactamente qué material quedó atrás, cuánto hay y para qué estaba destinado.
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Durante casi dos décadas, el expediente nuclear sirio estuvo lleno de huecos. Había un edificio destruido por Israel, restos de uranio detectados años después y preguntas que el antiguo Gobierno de Bashar al-Assad nunca terminó de responder. Ahora ha aparecido una pieza mucho más tangible: varias toneladas de material nuclear almacenadas en una localización que Siria nunca había declarado al Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).

El descubrimiento no se produjo porque los inspectores tropezaran accidentalmente con el depósito. Las actuales autoridades sirias notificaron formalmente su existencia al OIEA el 17 de julio de 2026 y permitieron posteriormente que Rafael Grossi y su equipo accedieran al lugar. El organismo lo considera uno de los avances más importantes para resolver el legado nuclear heredado del anterior régimen.

Grossi ha hablado de “unas pocas toneladas” de material que podrían utilizarse indebidamente si no estuvieran controladas. El siguiente paso será identificarlas, contabilizarlas y someterlas al régimen internacional de salvaguardias.

Tener toneladas de “material nuclear” no significa tener material para una bomba

Siria acaba de revelar un depósito nuclear que nunca había declarado. Son varias toneladas de material del antiguo régimen y el OIEA ya prepara su control internacional
© Israeli Army.

Ese matiz es fundamental. El OIEA todavía está realizando las verificaciones y su comunicado conjunto con Siria no especifica públicamente la composición, grado de enriquecimiento ni finalidad original del material. Por tanto, hablar directamente de combustible para armas nucleares iría mucho más allá de lo que la agencia ha confirmado.

El ministro sirio de Exteriores, Asaad al-Shaibani, sostiene que las evaluaciones técnicas realizadas por Damasco indican que el material no representa un peligro y ha asegurado que permanecerá físicamente bajo custodia siria, aunque sujeto a las salvaguardias del OIEA. Siria también reivindica su derecho a utilizar materiales nucleares para fines civiles y pacíficos.

Las salvaguardias tampoco significan que la ONU vaya a llevarse las toneladas encontradas. Implican que el organismo podrá verificar el inventario y controlar que el material declarado no sea desviado hacia usos no permitidos, dentro de las obligaciones que Siria tiene como Estado parte del Tratado de No Proliferación.

Pero el contexto explica por qué este depósito atrae tanta atención.

A 450 kilómetros está uno de los mayores misterios nucleares de Oriente Medio

Siria acaba de revelar un depósito nuclear que nunca había declarado. Son varias toneladas de material del antiguo régimen y el OIEA ya prepara su control internacional
© OIEA.

Durante esta misma visita, Grossi también entró en Deir Ezzor, donde las autoridades sirias están realizando excavaciones y trabajos de exploración vinculados a las antiguas actividades nucleares del país.

Allí se encontraba el complejo de Al Kibar, destruido por un ataque aéreo israelí en septiembre de 2007. Tras años de investigación, el OIEA concluyó en 2011 que el edificio era “muy probablemente” un reactor nuclear que Siria debería haber declarado. La Junta de Gobernadores determinó además que su construcción secreta había supuesto un incumplimiento de las obligaciones de salvaguardias del país.

El expediente nunca terminó de cerrarse. Siria arrasó posteriormente buena parte del emplazamiento y durante años no proporcionó toda la información solicitada por los inspectores. En 2024, el OIEA pudo tomar muestras en tres localizaciones relacionadas con la investigación y posteriormente detectó partículas de uranio de origen humano en una de ellas.

La gran pregunta es ahora si las toneladas recién declaradas tienen alguna relación con aquellas actividades. Por el momento, el OIEA no ha establecido públicamente ese vínculo. Son dos líneas de trabajo conectadas al mismo expediente histórico, pero todavía no pueden tratarse como una sola historia.

Siria está intentando cerrar un expediente abierto desde hace casi 20 años

El cambio político tras la caída de Assad en diciembre de 2024 ha desbloqueado una investigación que llevaba años prácticamente estancada. Las nuevas autoridades han permitido acceso a lugares que antes permanecían fuera del alcance de los inspectores y se han comprometido a colaborar para resolver las cuestiones pendientes.

Eso convierte las próximas pruebas en especialmente importantes. El OIEA tendrá que determinar qué son exactamente esas toneladas, cuál es su origen, cuánto material existe realmente y qué relación tuvieron con las actividades del anterior régimen.

Después de casi dos décadas de sospechas, bombardeos, muestras de uranio y accesos frustrados, Siria acaba de entregar al organismo algo mucho más valioso que una explicación: acceso físico al material que permanecía fuera del sistema internacional de control.

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