Hace casi 30 años, para los autores de Deep Space Nine, 2024 tiene que haberse sentido como muy lejano. Así como la serie original de la década de 1960 imaginaba un futuro cercano poco promisorio para los 1990s ficticios, ahora también se encuentran con una idea narrativa que mira al futuro cercano de la audiencia desde la perspectiva de la utopía de siglos futuros en Star Trek. Ahora que vivimos en un año que Star Trek había imaginado como de los peores, lo notable es que su perspectiva se volvería bastante acertada.
En la mente de los fans de Deep Space Nine el 30 de agosto y 1 de septiembre de 2024 quedaron impresos, en especial a medida que la fecha se acercaba. Es el período de tiempo en las dos partes de la increíble temporada tres, “Past Tense” donde al Capitán Sisko, el Dr. Bashir y Dax un desperfecto en el transportador accidentalmente los ubica en San Francisco, en un momento determinante en la historia de la Tierra.
Nuestros héroes de Starfleet se encuentran en los EE.UU. que la desigualdad global quebrantó, con una creciente crisis climática, y la enorme brecha entre pobres trabajadores y gente rica. San Francisco, como muchas otras ciudades estadounidenses, ha establecido una serie de “Distritos Santuarios” para combatir la gran crisis económica y de falta de viviendas. Se suponía que eran refugios para los desposeídos, con vivienda, servicios de salud, y posibilidades de empleo. Pero pronto esos distritos se transforman en guetos totalitarios, con policías crueles, y autoridades locales despiadadas.
Tras la muerte violenta de Gabriel Bell, Sisko y Bashir, que han causado una disrupción en la línea de tiempo, se ven obligados a actuar en su propia historia y Sisko asume la identidad de Bell para mantener la línea de tiempo original porque cumpliría un importante rol para cambiar el curso de la historia humana. El 1 de septiembre de 2024 hay disturbios con rehenes, que quedan atrapados en una planta procesadora. Los ciudadanos logran hacerse oír a pesar de que no hay acceso a los medios, y los sucesos brutales finalmente causan que haya un cambio: el sistema de distritos queda abolido, y se empieza a buscar la solución para la desigualdad entre los ciudadanos.

Nuevo giro de la franquicia
Es cierto que en la historia ficticia de Star Trek las cosas del siglo 21 empeoran mucho más antes de mejorar (en 2026 estalla la Tercera Guerra Mundial). Pero la justicia social ante la desigualdad social habla de lo que la franquicia en general cree como camino hacia alguna semblanza de futuro.
Tenemos capacidad para la compasión y el sentido de la justicia moral de Sisko y Bell, y también vemos que Star Trek en ocasiones acerca la ficción demasiado a lo que podría ser real.