Su hedor forzó un aterrizaje de emergencia; un mes después, ha muerto por una "bacteria comecarne"

Foto: De Telegraaf

Quizá recuerdes la historia. En mayo, un avión que había salido de Gran Canaria tuvo que aterrizar de emergencia en Faro, Portugal, porque el olor corporal de un pasajero se volvió insoportable. Ese pasajero era el guitarrista ruso Andrei Suchilin, que acabó muriendo por una necrosis.

“Era como si no se hubiera lavado en varias semanas”, dijo a De Telegraaf un hombre que viajaba en el mismo vuelo. Otro describió el hedor como “el de un cadáver que había estado en descomposición durante un mes”.

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Cuando algunos pasajeros empezaron a vomitar, la tripulación movió a Suchilin a la parte de atrás del avión e incluso le pidió que se encerrara en el baño. El vuelo debía llegar a Ámsterdam en cuatro horas, pero la situación a bordo se había vuelto insostenible. El piloto decidió realizar una parada no programada en Faro y bajar a Suchilin antes de continuar.

El ruso, que viajaba con su esposa, fue trasladado a un hospital. En un post publicado en Facebook antes de morir se quejaba de que “un grupo de pasajeros” había conseguido que lo expulsaran del avión y de que su seguro no quería cubrir los gastos médicos: “Portugal es un país hermoso, pero estando aquí sin dinero ni apoyo del consulado no tengo claro cómo vivir”.

Su esposa explicó más tarde que había buscado asistencia médica en España antes de volar, pero le habían dicho que tenía una infección común de playa y le habían recetado antibióticos. Desgraciadamente, se habían equivocado. Suchilin tenía una fascitis necrosante causada por una “bacteria comecarne”. En otras palabras, se estaba descomponiendo en vida por una infección que mataba sus células de forma prematura.

La salud de Suchilin empeoró rápidamente y los médicos tuvieron que inducirle un coma para tratar de prevenir un fallo orgánico. Falleció el 25 de junio sin llegar a despertar.

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No se sabe exactamente cómo contrajo la infección (las causas externas de la fascitis necrosante pueden ser infección, privación de oxígeno, lesiones y cuidado inadecuado de una herida, especialmente cerca del agua). En la playa, una bacteria marina pudo ingresar a su cuerpo a través de una herida antes de cortar el suministro de oxígeno de sus tejidos.

El proceso produce un olor muy fuerte porque el tejido se pudre, literalmente. Los médicos no pueden salvarlo, pero sí detener la propagación de la infección, siempre que se detecte pronto. La mala noticia es que la fascitis necrosante es tremendamente difícil de detectar en etapas tempranas, pues sus síntomas se confunden con los de una infección común.

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En el caso de Suchilin, esa ventana se cerró antes de que la “bacteria comecarne” llegara a su corazón, sus riñones y sus pulmones.

La fascitis necrosante es una enfermedad muy poco común que se da en 1 de cada 100.000 personas cada año y tiene un índice de mortalidad del 27%. Para prevenirla, los médicos recomiendan mantener limpias y cubiertas las heridas y vigilar síntomas como la fiebre y la hinchazón. El olor tarda en aparecer, pero es común sentir un dolor mucho más severo de lo esperado para una infección menor.

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[Science Alert]

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Matías S. Zavia

Matías tiene dos grandes pasiones: Internet y el dulce de leche

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