La Agencia Internacional de Energía y varias consultoras coinciden: Sudamérica será la región petrolera de más rápido crecimiento en el mundo. Desde aguas ultraprofundas en Brasil hasta los yacimientos no convencionales en Argentina, el continente concentra proyectos que reconfigurarán el mapa energético global, con implicaciones económicas, geopolíticas y medioambientales.
Brasil, Guyana y Argentina a la cabeza

Brasil lidera el impulso con su presal marino, una formación geológica que lo ha convertido en el mayor motor energético regional. En junio alcanzó casi cinco millones de barriles diarios de petróleo y gas, un récord histórico. Petrobras y socios privados apuestan fuerte en Búzios, Mero, Sépia y Atapu, entre los mayores yacimientos de aguas profundas del planeta.
Guyana, por su parte, vive un auge sin precedentes desde el descubrimiento en 2015 de sus reservas en el bloque Stabroek. Con apenas 800.000 habitantes, el país ya es protagonista mundial en producción offshore gracias a ExxonMobil y sus socios. Se prevé que duplique su producción antes de 2030.
En tierra firme, Argentina aporta su propia revolución con Vaca Muerta. Este reservorio de petróleo y gas no convencional, situado en Neuquén, alcanzó en 2023 su mayor producción histórica. Con la expansión de infraestructura —incluido un oleoducto de más de 400 kilómetros en construcción— podría superar el millón de barriles diarios en pocos años.
Un crecimiento sin precedentes

La consultora Rystad calcula que la región pasará de producir 7,4 a 9,6 millones de barriles diarios hacia 2030, mientras McKinsey proyecta incluso un salto del 35%. Con tasas anuales de entre 4% y 5%, Sudamérica superará en ritmo de crecimiento a Medio Oriente y Estados Unidos, aunque en volumen total aún quedará por debajo de los gigantes de la OPEP.
Una ventaja estratégica es que la mayoría de países sudamericanos no están sujetos a las cuotas de producción de la OPEP, lo que les permite expandirse sin restricciones. Según Flávio Menten, analista de Rystad, “Sudamérica es hoy la región más importante de producción en aguas profundas del mundo”.
Entre la transición energética y las críticas
El boom petrolero coincide con el debate global sobre cambio climático. Críticos señalan que la expansión contradice los compromisos de descarbonización, aunque gobiernos como el de Brasil sostienen que los ingresos del crudo financiarán la transición hacia energías limpias.
Mientras tanto, la demanda mundial no muestra señales de caer. De hecho, algunos expertos advierten que tras 2030 podría producirse un déficit si no entran en operación nuevos yacimientos. En ese escenario, Sudamérica aparece como la gran apuesta para cubrir la brecha energética del futuro cercano.
El continente, entre la presión de la transición verde y el magnetismo del oro negro, se prepara para protagonizar la próxima gran transformación del mercado energético mundial.
Fuente: BBC.