Microsoft ha incendiado a los gamers con sus decisiones sobre la conectividad online de la Xbox One y las restricciones a los juegos usados y prestados. En resumen: tendrás que conectar la consola a Internet una vez al día; podrás vender juegos usados, pero solo en tiendas autorizadas; y podrás prestar un juego a un amigo, pero solo una vez. ¿Te parecen razonables las decisiones? ¿Suficiente como para decidir no comprar una Xbox One? Ahora que conocemos (más o menos) la política de Microsoft con la consola, ¿te comprarás una? Nos encantaría conocer tu opinión en los comentarios.