Image: Pixabay

Cuando el 1 de abril de 1990 un policía se detuvo para investigar un camión que estaba estacionado en la Interestatal 10 de la ciudad de Casa Grande, Arizona, jamás pensó que lo que iba a encontrar en su interior era lo más parecido a una casa de los horrores. El sonido que salía de su interior era indescriptible.

En el a√Īo 1985, el cuerpo de una mujer joven apareci√≥ en un contenedor de basura en alg√ļn lugar cerca de Pensilvania. La mujer que encontr√≥ el cuerpo comenz√≥ a gritar. Un hombre de un restaurante cercano sali√≥ corriendo y comenz√≥ a gritar tambi√©n, aunque en este caso para que todos se mantuvieran alejados mientras una peque√Īa multitud se reun√≠a alrededor del contenedor bajo la lluvia. Al cabo de un rato se filtr√≥ la noticia: la ni√Īa muerta era una autoestopista adolescente.

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Unos meses despu√©s, una adolescente, tambi√©n autoestopista, y conocedora de la historia de la chica del contenedor (y del rumor de un asesino en serie suelto), comienza a darse cuenta del peligro que corr√≠a. Vanessa Veselka se hab√≠a escapado de su casa en Nueva York con su novio de 21 a√Īos. Sin embargo, unos d√≠as despu√©s se separaron, y la joven se qued√≥ sola con pr√°cticamente nada de dinero.

Image: Flickr

En una parada de camiones hacia el sur por la I-95 a través de las Carolinas, la joven fue recogida por un camionero, un tipo alto y delgado que no usaba vaqueros como el resto de los camioneros con los que había estado.

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Tampoco llevaba camiseta. Aquel hombre llevaba una camisa de algod√≥n con las mangas enrolladas perfectamente para que fueran visibles sus b√≠ceps. El tipo ten√≠a la cabina m√°s limpia que la mujer hab√≠a visto, y aquello ya era muy raro. Una vez en el interior y ya en marcha, el hombre cambi√≥ su amabilidad. Dej√≥ de responder a las preguntas de la joven. Su actitud dio un vuelco, se hizo m√°s alto en su asiento, y los m√ļsculos de su rostro se tensaron con una pose arrogante.

Cuando llevaban un buen rato en silencio, el tipo comenz√≥ a hablar sobre la ni√Īa muerta en el contenedor de basura. Unos minutos m√°s tarde, coloc√≥ la camioneta en el arc√©n de la carretera junto a un bosque, sac√≥ un cuchillo de caza y le dijo a la joven que se metiera en la parte trasera del veh√≠culo. La chica empez√≥ a hablar de forma nerviosa, diciendo las mismas cosas una y otra vez, cualquier cosa, lo que sea menos estar callada.

Image: Wikimedia Commons

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Luego, cuando se dio cuenta de la situación, le dijo al camionero que sabía que él no quería hacerlo, y que todavía tenía una elección. Sollozando, la mujer se derrumbó mientras el rostro impasible de aquel hombre la miraba fijamente sin decir una sola palabra. La chica le juró que no iría a la policía si no le ocurría nada. El hombre la miró a los ojos y la mujer se quedó petrificada.

Finalmente, el tipo dijo un sola palabra: ‚Äúcorre‚ÄĚ. Sin mirar atr√°s, la mujer corri√≥ al bosque que ten√≠a delante y se escondi√≥ durante horas hasta que vio como el cami√≥n volv√≠a a encender las luces y sal√≠a a la carretera. Todav√≠a en estado de shock, tard√≥ un par de horas en volver al camino. La mujer nunca fue a la polic√≠a ni se lo cont√≥ a nadie durante a√Īos, hasta que un amigo le envi√≥ la noticia de una detenci√≥n y le pregunt√≥, ‚Äú¬Ņes este tu hombre?‚ÄĚ.

Entonces, Veselka pudo reconocer la misma cara que la dejó petrificada aquella noche.

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Al parecer, el 1 de abril de 1990, un policía se detuvo para investigar un camión que estaba estacionado cerca de la ciudad de Casa Grande, Arizona. Cuando se acercó comenzó a escuchar unos ruidos humanos. En el interior de la cabina del camión había una mujer, encadenada a la pared y gritando, con tan solo un par de zapatillas en los pies.

Image: Flickr

El oficial vio que el conductor del cami√≥n, Robert Ben Rhoades, de 44 a√Īos, tambi√©n estaba en el veh√≠culo, as√≠ que r√°pidamente espos√≥ al hombre de mediana edad. La mujer de 27 a√Īos hab√≠a sido inmovilizada tanto por las manos como por los tobillos. Ya en la comisar√≠a, le cont√≥ a los oficiales la terrible historia de c√≥mo hab√≠a terminado encadenada dentro del cami√≥n.

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La chica hab√≠a conocido a una pareja de mediana edad en una parada de camiones. El hombre hab√≠a accedido a llevarla a su destino, ella no not√≥ nada raro y acept√≥. Sin embargo, se durmi√≥ poco despu√©s de subirse al veh√≠culo, y cuando despert√≥ descubri√≥ que Rhoades hab√≠a colocado una especie de esposas alrededor de sus mu√Īecas y tobillos.

No sólo eso, había convertido la parte trasera de su camión en una cámara de tortura móvil, equipada con cadenas, grilletes y esposas para ayudarlo a contener a sus víctimas. Incluso tenía una brida de caballo que había colocado alrededor del cuello de la joven para inmovilizarla y controlarla. Rhoades la azotó repetidas veces, causándole heridas por todo el pecho y la espalda. La mujer recordaba que también tenía un maletín en su camioneta lleno de juguetes y herramientas que solía usar para torturar y abusar de ella.

Image: Rhoades el día de su detención (WC)

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Esa misma noche en la comisaría, la policía supo que Rhoades era natural de Texas y que se hacía llamar entre sus víctimas Whips and Chains. La investigación avanzó muy rápido. En la camioneta recuperaron el maletín lleno de juguetes sexuales y dispositivos de tortura. Dentro del mismo, los oficiales encontraron consoladores, pinzas de cocodrilo, esposas, correas y látigos, así como una especie de alfileres que había usado para perforar los pezones y genitales de las víctimas.

Entonces el FBI se hizo cargo del caso. Los federales contaron a los medios que el malet√≠n era uno de los kits m√°s ‚Äúrefinados‚ÄĚ que hab√≠an visto en su vida, lo que los llev√≥ a una conclusi√≥n terror√≠fica: Rhoades hab√≠a estado torturando y abusando de muchas v√≠ctimas durante largo tiempo.

Unos d√≠as despu√©s se supo que los funcionarios registraron el apartamento del camionero. All√≠ descubrieron maquillaje, ropa de mujer, una toalla cubierta de sangre, revistas de esclavitud, l√°tigos, esposas y pruebas que hicieron que los oficiales creyeran que Rhoades era incluso m√°s peligroso de lo que hab√≠an supuesto. Unas d√≠as despu√©s, el FBI llev√≥ a cabo una declaraci√≥n oficial: Robert Ben Rhoades era un asesino en serie, adem√°s de ser un s√°dico sexual que disfrutaba torturando a mujeres y ni√Īas.

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Sus primeras v√≠ctimas de asesinato conocidas fueron Douglas Zyskowski, de 28 a√Īos, y su esposa, Patricia Walsh, de 24 a√Īos, una pareja que hab√≠a recogido como autoestopista a finales de 1989 cerca de El Paso, Texas. Walsh y Zyskowski se hab√≠an casado hac√≠a muy poco tiempo y hab√≠an decidido viajar desde su ciudad natal de Seattle, Washington, a Georgia.

Image: Fotografía de Rhoades encontrada en su apartamento (WC)

La pareja era profundamente religiosa y ten√≠an la intenci√≥n de predicar cuando llegaron a la costa este. Sin embargo, poco despu√©s de que aceptaran viajar con Rhoades, el camionero dispar√≥ a Zyskowski y arroj√≥ el cad√°ver del joven cerca de una carretera de Texas. A Walsh la mantuvo cautiva durante aproximadamente una semana, torturando y maltrat√°ndola en numerosas ocasiones antes de matarla y deshacerse de su cad√°ver en Utah. A la polic√≠a le tom√≥ a√Īos identificar sus cad√°veres.

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Aproximadamente un mes despu√©s de matar a Patricia Walsh, el asesino recogi√≥ a Ricky Lee Jones, de 18 a√Īos, y su novia de 14 a√Īos, Regina Kay Walters. Lo hizo no muy lejos de su ciudad natal de Pasadena, Texas. Seg√ļn los agentes, casi inmediatamente despu√©s de recogerlos mat√≥ a Jones y arroj√≥ su cad√°ver al Mississippi.

Al igual que con Patricia Walsh, el camionero no mató a Walters de inmediato. De hecho, los federales sospecharon que la mantuvo cautiva durante al menos dos semanas, sometiéndola a todo tipo de actos de tortura y violación, antes de estrangularla con un garrote y tirar su cadáver en un granero abandonado en Illinois.

Con una diferencia respecto a Walsh. Antes de matar a la joven de 14 a√Īos, Rhoades tom√≥ varias im√°genes inquietantes de Walters que las autoridades recuperaron en su casa. Cuando registraron su apartamento una vez detenido encontraron varias fotograf√≠as, incluyendo fotos de Walters que parec√≠an haber sido tomadas en el granero abandonado de Illinois poco antes de que fuera asesinada.

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Image: Imagen de Patricia Walsh encontrada en el apartamento de Rhoades (WC)

En algunas de las im√°genes, la joven de 14 a√Īos estaba desnuda y se apreciaba como Rhoades le hab√≠a afeitado el vello p√ļbico. En otras, la joven estaba vestida, vistiendo de negro con tacones altos. La adolescente aparec√≠a extremadamente asustada.

Después de torturar a Walters durante al menos dos semanas, Rhoades decidió atormentar a la familia llamando a su padre, tanto a su casa como al trabajo, para burlarse de su hija desaparecida. Aproximadamente un mes después de la desaparición de la chica, su padre recibió llamadas telefónicas anónimas que fueron rastreadas en ciudades de Texas y Oklahoma, donde los federales determinaron posteriormente que Rhoades estaba trabajando en el momento en que se hicieron.

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La historia era cada vez m√°s tremenda conforme fue avanzando la investigaci√≥n. Las autoridades tambi√©n hablaron con una mujer de Texas de 18 a√Īos que describi√≥ haber sido secuestrada, violada y torturada por el mismo hombre en el transcurso de dos semanas, lo que indicaba que al camionero le gustaba abusar de sus v√≠ctimas durante largos per√≠odos de tiempo. Sin embargo, al igual que con Veselka, no tuvo la oportunidad de asesinarla porque la mujer escap√≥.

Image: Rhoades en la c√°rcel (CC)

Cuando Robert Ben Rhoades fue arrestado en 1990 estaba casado con su tercera esposa, Deborah. La pareja hab√≠a estado casada durante varios a√Īos y, seg√ļn la propia Deborah, su marido estaba acostumbrado a pr√°cticas sexuales inusuales que le resultaban molestas. Incluso lleg√≥ a decir a la polic√≠a que cuando estuvo enferma hospitalizada, su marido disfrutaba vi√©ndola sufrir, y encontr√≥ que el dolor de su esposa era sexualmente excitante.

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As√≠ fue como un d√≠a le lleg√≥ el mensaje de un amigo a Vanessa Veselka, qui√©n comenz√≥ a investigar si aquel hombre era el mismo que la hab√≠a dejado petrificada en un cami√≥n. Efectivamente, ella fue una de las dos mujeres que lograron huir del diablo y vivir para contarlo, aunque como escribir√≠a en su historia publicada en GQ, recordando cada d√≠a aquellas primeras palabras del diablo: ‚Äú¬Ņte llevo a alg√ļn sitio?‚ÄĚ

Robert Ben Rhoades, The Truck Stop Killer, fue declarado culpable de varios asesinatos. Se cree que tortur√≥, viol√≥ y asesin√≥ a m√°s de 50 mujeres entre 1975 y 1990, seg√ļn los datos sobre las rutas de sus camiones y las mujeres que desaparecieron durante esos a√Īos y que ten√≠an el perfil de sus v√≠ctimas.

Actualmente contin√ļa cumpliendo su condena de cadena perpetua sin libertad condicional en Illinois. [Wikipedia, GQ, CriminalMinds, Telegraph]