A 1.957 metros de altitud, en el Pico del Buitre de Teruel, ya hay telescopios dedicados a cartografiar enormes extensiones del universo. Dentro de unos años se sumará uno con una misión bastante diferente: buscar sistemáticamente aquello que se mueve por el cielo y averiguar si puede acercarse demasiado a nosotros.
Se llama T150 y será el tercer telescopio de gran campo del Observatorio Astrofísico de Javalambre (OAJ), operado por el Centro de Estudios de Física del Cosmos de Aragón (CEFCA). Tendrá un espejo primario de 1,5 metros y está siendo diseñado específicamente para descubrir y seguir asteroides potencialmente peligrosos, objetos cercanos a la Tierra, satélites y residuos espaciales.
El presupuesto máximo de licitación asciende a 9,098 millones de euros, IVA incluido, y el contrato contempla no solo fabricar e instalar el telescopio, sino también diseñar su edificio, especificar la cúpula e integrar todo el sistema en Javalambre. El plazo previsto para ejecutar el contrato es de 30 meses.
Su gran ventaja no será mirar más lejos, sino devorar enormes pedazos de cielo

Cuando pensamos en un telescopio potente solemos imaginar un instrumento que intenta observar un punto extremadamente lejano. El T150 seguirá otra filosofía.
Su combinación de 1,5 metros de apertura y un campo de visión muy amplio permitirá barrer grandes regiones del firmamento rápidamente. Antonio Marín, responsable del OAJ, lo ha definido como un telescopio “enormemente voraz”: la idea es volver una y otra vez sobre prácticamente todo el cielo accesible y buscar puntos cuya posición haya cambiado entre observaciones.
CEFCA calcula que podría detectar alrededor de 7.000 asteroides cada año, con la expectativa de que una fracción importante sean objetos todavía desconocidos. Encontrar un punto nuevo, sin embargo, no basta. Será necesario observarlo varias veces, determinar cómo se desplaza y refinar su órbita durante semanas o meses antes de saber si realmente merece atención.
Javalambre ya tiene experiencia haciendo exactamente el tipo de cartografiado masivo que exige esa tarea. Solo con datos del proyecto J-VAR obtenidos mediante el telescopio JAST80, investigadores analizaron más de 30.000 imágenes y localizaron 131.966 detecciones correspondientes a 6.579 pequeños cuerpos del Sistema Solar. Incluso apareció un objeto que no figuraba en los catálogos y que posteriormente fue confirmado como un satélite irregular de Júpiter.
Detectar un asteroide peligroso es solo el principio

El T150 no será una especie de arma capaz de destruir asteroides. La defensa planetaria empieza mucho antes: encontrándolos.
Cuantos más años de anticipación existen, mejor puede reconstruirse la órbita de un objeto y determinarse la probabilidad real de impacto. Solo después entrarían en juego otras agencias e instrumentos y, en un escenario extremo, posibles misiones de desviación. La función de Javalambre será aportar precisamente esa vigilancia temprana y seguimiento orbital.
Su segunda misión estará mucho más cerca. El telescopio rastreará basura espacial y satélites, determinando posiciones, velocidades y tamaños para incorporarlos a los catálogos utilizados para gestionar de forma segura el entorno orbital terrestre. CEFCA enmarca el proyecto dentro de las capacidades europeas de Space Situational Awareness (SSA).
Javalambre pasará de cartografiar el universo a vigilar nuestro vecindario
El observatorio ya cuenta con dos grandes instrumentos de campo amplio: el JAST80, de 80 centímetros, y el JST250, de 2,55 metros. Ambos fueron concebidos fundamentalmente para realizar enormes cartografiados fotométricos del cielo. El T150 añade ahora una tercera pata: vigilancia espacial y defensa planetaria.
La instalación está prevista hacia finales de 2028, seguida de las pruebas durante 2029 antes de comenzar las operaciones científicas. Y ahí está lo llamativo del proyecto: desde una montaña de Teruel, un telescopio pasará noche tras noche buscando minúsculos puntos en movimiento. La inmensa mayoría no supondrá ningún peligro. El objetivo es asegurarse de encontrar con suficiente antelación al que algún día sí podría hacerlo.