Saltar al contenido
Tecnología

TikTok ya no solo tiene videos hechos con IA: un estudio dice que más de la mitad de lo que ve una cuenta nueva es “basura artificial”

Un informe de Kapwing analizó miles de videos y encontró que el feed inicial de TikTok está inundado de contenido generado con inteligencia artificial. El problema no es que exista IA en la plataforma, sino que gran parte aparece antes de que el usuario pueda decidir qué quiere ver.
Por

Tiempo de lectura 3 minutos

Comentarios (0)

El feed de TikTok ya nace contaminado por IA

Durante años, el gran atractivo de TikTok fue su capacidad para entender al usuario en pocos minutos. Abrías la app, mirabas algunos videos y el algoritmo empezaba a construir un feed casi adictivo. Pero ahora aparece una pregunta nueva: ¿qué pasa si ese primer contacto ya está lleno de contenido artificial de baja calidad?

Un estudio de Kapwing analizó más de 10.000 videos de TikTok y encontró un dato incómodo. En cuentas recién creadas, el 59% de los primeros 500 videos mostrados en el “Para ti” fue clasificado como AI slop, una expresión que se usa para describir contenido generado o ensamblado masivamente con inteligencia artificial, de baja calidad y pensado sobre todo para capturar visualizaciones.

No hablamos simplemente de videos hechos con IA. El problema es el tipo de contenido: animaciones extrañas, voces sintéticas, escenas absurdas, personajes deformados, falsas lecciones educativas, compilaciones automáticas y material producido en serie para alimentar el algoritmo. Es contenido barato, rápido y casi infinito.

TikTok ya no solo tiene videos hechos con IA: un estudio dice que más de la mitad de lo que ve una cuenta nueva es “basura artificial”
© cottonbro studio – Pexels

El contenido infantil es el punto más preocupante

El informe señala que las categorías dirigidas a niños son algunas de las más afectadas. En ciertos hashtags infantiles, la proporción de videos generados con IA es abrumadora. Esto importa porque los niños no siempre tienen herramientas para distinguir entre contenido humano, contenido automatizado, información confiable y simple relleno algorítmico.

En muchos casos, estos videos imitan dibujos animados, canciones educativas o escenas pensadas para entretener. Pero pueden incluir errores, narrativas confusas, imágenes inquietantes o asociaciones absurdas que no pasan por ningún filtro pedagógico real. La IA no solo produce contenido: también produce una versión desordenada, barata y repetitiva de lo que antes hacían personas con algún criterio creativo.

Ahí está el riesgo. Para un adulto, un video raro generado por IA puede ser apenas una molestia. Para un niño pequeño, puede formar parte de su entorno cotidiano de aprendizaje, juego e imaginación. Y si la plataforma premia lo que retiene atención, no necesariamente premia lo que es claro, seguro o saludable.

El algoritmo aprende rápido, pero puede aprender mal

La dinámica de TikTok empeora el problema. Si una cuenta nueva interactúa con contenido generado por IA, aunque sea por curiosidad, el algoritmo puede interpretar esa señal como interés y mostrar todavía más. Así, el slop inicial no queda como una anomalía: se convierte en punto de partida.

Esto revela una tensión central de las redes actuales. La personalización puede ser útil cuando acerca contenido relevante, pero también puede encerrar al usuario en patrones de baja calidad antes de que haya tenido tiempo de construir preferencias reales. Si lo primero que aparece es basura artificial, el algoritmo aprende desde una muestra ya contaminada.

TikTok ha empezado a tomar medidas, como etiquetas de contenido generado por IA, herramientas para ajustar su presencia en el feed y fondos educativos sobre alfabetización digital. Pero el volumen del fenómeno muestra que etiquetar no siempre alcanza. Un video puede estar identificado como IA y aun así seguir ocupando espacio, generando vistas y desplazando contenido humano.

La IA no es el problema: el incentivo sí

El punto no es demonizar toda creación con inteligencia artificial. Hay usos creativos, educativos y legítimos. El problema aparece cuando la IA se convierte en una máquina de producir relleno infinito para explotar la atención. Si fabricar cien videos cuesta casi lo mismo que fabricar uno, la tentación es llenar la plataforma de contenido automático hasta que alguno funcione.

Ese modelo cambia la experiencia de internet. Las redes dejan de ser espacios donde predominan personas creando para otras personas y pasan a parecer fábricas de estímulos sintéticos, diseñados para retenernos aunque no aporten demasiado.

TikTok no tiene solo un problema de IA. Tiene un problema de incentivos. Si el algoritmo premia lo que mantiene al usuario mirando, el contenido barato, repetitivo y artificial puede ganar terreno muy rápido. Y cuando más de la mitad de lo que ve una cuenta nueva ya pertenece a esa categoría, la pregunta deja de ser cuánta IA hay en TikTok. La pregunta es cuánto contenido humano queda visible debajo de todo ese ruido.

 

 

Fuente: Xataka.

Compartir esta historia

Artículos relacionados