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Tragedia en Corea del Sur: así fueron los últimos minutos del vuelo 7C2216

El accidente del vuelo 7C2216 de Jeju Air en el aeropuerto de Muan, que dejó 179 víctimas mortales, se ha convertido en el siniestro aéreo más grave de la historia reciente en Corea del Sur. Nuevos datos oficiales reconstruyen los momentos críticos previos al desastre, marcados por un impacto con aves y fallos en los motores
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El 29 de diciembre de 2024, lo que debía ser un aterrizaje sin complicaciones en el aeropuerto internacional de Muan terminó en tragedia. El vuelo 7C2216 de Jeju Air, un Boeing 737-800, impactó contra un talud tras intentar un segundo aterrizaje de emergencia, dejando un saldo devastador de 179 fallecidos. Se trata del accidente aéreo más mortífero en suelo surcoreano.

Las investigaciones preliminares, basadas en grabaciones de la cabina y datos de vuelo, permiten ahora reconstruir minuto a minuto los dramáticos instantes previos al impacto. A las 8:54 de la mañana, hora local, el avión contactó con la torre de control de Muan para realizar su aproximación final. La pista 01, orientada al noreste, fue autorizada para el aterrizaje. Pero apenas tres minutos después, todo comenzó a torcerse.

Un aviso de “actividad de aves” encendió las alarmas en cabina. A las 8:58, los pilotos comentaban haber visto una bandada bajo el avión. Apenas quince segundos más tarde, el vuelo abortó el aterrizaje y fue alcanzado por aves mientras iniciaba una maniobra de vuelta, lo que se conoce como go-around. Las consecuencias fueron inmediatas: el motor derecho comenzó a emitir llamas y humo negro, mientras ambos motores vibraban de forma anómala.

Una situación crítica a solo 150 metros del suelo

En cuestión de segundos, el caos se apoderó del avión. A las 8:58:45, los pilotos apagaron el motor izquierdo siguiendo el protocolo de emergencia. Cinco segundos más tarde, las grabadoras de datos y voz dejaron de funcionar, un detalle que sugiere un fallo eléctrico grave o una desconexión por daño estructural. En ese momento, el avión aún volaba a 498 pies de altitud (unos 152 metros) y a más de 290 kilómetros por hora.

Solo un segundo después del apagón de las cajas negras, se lanzó la llamada de auxilio. El piloto declaró emergencia con un “Mayday”, citando el impacto con aves como causa. Con un motor averiado, otro detenido, y la electrónica fallando, se solicitó cambiar la dirección del aterrizaje y aproximarse desde el sur, por la pista 19, contraria a la inicial.

La torre dio luz verde a esta petición a las 9:01. A las 9:02, el avión tocó tierra… sin tren de aterrizaje. Aterrizó directamente con el fuselaje, lo que indica que no hubo tiempo —o capacidad técnica— para desplegarlo. El impacto inicial se produjo a unos 1.200 metros del inicio de la pista, lo que dejó poco margen para detenerse en los metros restantes.

La torre activó la alarma de emergencia (“crash bell”) apenas 30 segundos después. A las 9:02:57, el avión, ya fuera de control, sobrepasó la pista y colisionó contra un terraplén al final del recorrido.

Los rescates y las dudas que aún persisten

La respuesta de los equipos de emergencia fue rápida. En menos de un minuto, los servicios de extinción estaban desplegados en el lugar del accidente. Sin embargo, la magnitud del siniestro hizo muy difícil las tareas de rescate. La primera persona fue evacuada con vida a las 9:23 de la mañana; una segunda fue localizada en la sección trasera del avión a las 9:50.

El Ministerio de Transporte recibió el informe oficial del accidente a las 9:10. Para entonces, la tragedia ya estaba en marcha. Muan cerró operaciones poco después, mientras el país asistía conmocionado a una de las catástrofes aéreas más devastadoras de su historia reciente.

A día de hoy, la investigación sigue abierta. El impacto con aves ha sido confirmado como el desencadenante inicial, pero los fallos múltiples que siguieron, incluida la detención del motor izquierdo y la pérdida de las grabadoras de vuelo, plantean preguntas sobre la resistencia del avión y la capacidad de respuesta en situaciones extremas.

Las autoridades surcoreanas han reforzado las medidas de vigilancia ante la presencia de aves en áreas próximas a aeropuertos, pero muchos se preguntan si eso será suficiente para evitar que algo así vuelva a ocurrir.

[Fuente: Reuters]

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