Si te pusieran una pareja de triceratops vivos delante ¬ŅSabr√≠as decir cu√°l de los dos es la hembra y cu√°l es le macho? La pregunta ilustra perfectamente un problema del que se habla poco en paleontolog√≠a: en realidad no tenemos ni idea de c√≥mo distinguir un dinosaurio macho de una hembra.

Por supuesto, no es algo de lo que se pueda culpar a los paleont√≥logos. No es f√°cil determinar el sexo de un animal extinto cuando solo tienes a mano huesos petrificados hace cientos de millones de a√Īos. Lo √ļnico que los especialistas pueden hacen es una educada suposici√≥n basada en algo que conocemos muy bien: el dimorfismo sexual.

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La mayor parte de animales de una misma especie presentan diferencias a nivel fision√≥mico entre machos y hembras. Los leones son diferentes de las leonas, las ara√Īas hembra a menudo son mucho m√°s grandes que el macho, y los p√°jaros de g√©nero masculino suelen ser m√°s grandes y con diferente plumaje que sus contrapartidas femeninas.

Los leones son un ejemplo típico de diformismo sexual. Foto: Wikipedia

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Durante décadas, la ciencia ha aplicado la hipótesis de que las diferencias entre machos y hembras también se aplican a los dinosaurios. Sin embargo, se trata de una conjetura pura y dura. El paleontólogo Jordan Malllon, del Museo de Historia Natural de Canadá, ha publicado un estudio en el que ilustra las dudas sobre la clasificación actual entre dinosaurios machos y hembras.

Mallon no pretende desacreditar a todos sus colegas de profesión, ni tiene una taxonomía propia que ofrecer. Sencillamente quiere llamar la atención sobre el hecho de que no tenemos ninguna prueba concluyente que permita determinar, por sus fósiles, si un dinosaurio es macho o hembra. Simplemente asumimos su sexo en virtud de una serie de diferencias fisonómicas en los huesos, pero podría tratarse de un ejemplar inmaduro o incluso de otra especie completamente diferente.

Titanosaurios. Ilustración: Bogdanov/CC BY-SA 3.0

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El paleont√≥logo pone como ejemplo un vasto estudio sobre restos de protoceratops que conf√≠a en algunos aspectos como el tama√Īo de las caderas o los cuernos en el cr√°neo. Revisando el estudio se llega a la conclusi√≥n de que esas caracter√≠sticas no bastan para sustentar el dimorfismo.

Todo esto no quiere decir que sea completamente imposible diferenciar un dinosaurio macho de una hembra. Hay algunas caracter√≠sticas inequ√≠vocas, como la presencia de un tejido √≥seo espec√≠fico de las hembras que las ayuda a la producci√≥n extra de calcio para los huevos. El problema es que ese tipo de tejidos son muy dif√≠ciles de encontrar en restos f√≥siles, y a menudo no se pueden relacionar con otras caracter√≠sticas. Nos queda, en definitiva, mucho por aprender sobre los reptiles gigantes que poblaron la Tierra durante millones de a√Īos. [Paleobiology¬†v√≠a Science Alert]