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Ciencia

Treinta años después, España revive la pesadilla porcina que creía enterrada

La detección de peste porcina africana en varios jabalíes de Collserola ha reactivado todas las alarmas en un país que es potencia mundial en producción de cerdo. El brote, aunque limitado a fauna salvaje, amenaza exportaciones, mercados y la estabilidad de un sector que mueve miles de millones al año.
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La confirmación de peste porcina africana en varios jabalíes hallados muertos en Collserola ha sacudido a las autoridades sanitarias y al sector ganadero español. Treinta años después de desaparecer del territorio, la enfermedad vuelve a aparecer en un contexto especialmente delicado: España es el tercer productor de cerdo del mundo. Aunque el foco no ha alcanzado granjas, el riesgo de propagación es suficiente para activar protocolos extremos y una rápida respuesta gubernamental.

Un brote inesperado en la sierra de Collserola

La detección de varios jabalíes infectados en Cerdanyola del Vallés marca el primer caso documentado de peste porcina africana en España desde los años noventa. No se han registrado contagios en explotaciones ganaderas, pero el mero hallazgo en fauna silvestre ha sido suficiente para desencadenar la intervención de la Unidad Militar de Emergencias (UME).

El objetivo es contener el foco en su origen y evitar que el virus llegue a granjas comerciales, donde su impacto sería devastador.

Un sector estratégico que no puede permitirse una crisis

España lidera la producción porcina en Europa y se sitúa como tercer productor mundial. Solo las exportaciones generan unos 8.800 millones de euros anuales, con China como uno de los principales destinos. La aparición del virus amenaza no solo la producción, sino también la continuidad de las ventas internacionales.

Para evitar un cierre total de mercados, el Gobierno trabaja para que los países importadores acepten la “regionalización”: reconocer que el brote está limitado a Cataluña y que el resto del territorio sigue siendo seguro.

Treinta años después, España revive la pesadilla porcina que creía enterrada
© FreePik

Una enfermedad que no afecta a las personas, pero sí a la economía

La peste porcina africana no se transmite a humanos ni afecta a la seguridad alimentaria. Su riesgo es estrictamente veterinario. Sin embargo, su altísima capacidad de contagio entre jabalíes y cerdos exige medidas severas de bioseguridad: restricción de movimientos, limpieza reforzada, vigilancia en explotaciones y control de accesos a zonas forestales.

La Generalitat ha solicitado evitar el tránsito por áreas afectadas para impedir que personas actúen como vectores pasivos del virus.

Contener para sobrevivir: la clave de las próximas semanas

Europa ya ha vivido episodios recientes en Alemania o Polonia, donde la propagación alcanzó granjas y provocó sacrificios masivos y pérdidas millonarias. España quiere evitar ese escenario a toda costa. La rapidez en la detección, la respuesta coordinada y la colaboración con el sector serán determinantes para frenar la amenaza.

El virus, de momento, está en el monte. Mantenerlo lejos de las granjas será la batalla crucial que definirá el futuro inmediato del porcino español.

Fuente: Xataka.

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