JCB quería demostrar que los motores de hidrógeno desarrollados originalmente para maquinaria pesada podían soportar condiciones extremas. Para hacerlo eligió una estrategia bastante alejada de una excavadora: construir un proyectil amarillo de 9,75 metros de largo y lanzarlo por el desierto a casi 600 km/h.
El resultado llegó antes de lo esperado.
El JCB Hydromax acaba de establecer un récord de la Southern California Timing Association (SCTA) durante la Speed Week de Bonneville, Utah, alcanzando una velocidad media de 368,347 mph, unos 592,8 km/h. Ahora permanecerá en las salinas para intentar establecer un récord mundial reconocido por la FIA.
Dos motores de excavadora convertidos en una máquina de 1.600 CV
La parte más llamativa del Hydromax está en su interior.
Utiliza dos motores de combustión interna de hidrógeno derivados de los propulsores que JCB desarrolla para su maquinaria industrial. Ricardo colaboró en su preparación para elevar cada unidad hasta aproximadamente 800 CV, proporcionando una potencia conjunta cercana a los 1.600 CV. Prodrive participó en la construcción del vehículo y Xtrac en las transmisiones.
Los cuatro ruedas reciben potencia mediante un sistema de doble transmisión y embrague. Todo el vehículo ha sido optimizado para reducir resistencia aerodinámica y mantener estabilidad a velocidades en las que incluso pequeñas irregularidades de la superficie pueden convertirse en un problema importante.

Antes de llegar a Estados Unidos solo había alcanzado 208 mph
Durante las pruebas realizadas en la base RAF Wittering, en Reino Unido, el Hydromax llegó a 208 mph, unos 335 km/h. Aquellas carreras no pretendían encontrar su velocidad máxima: sirvieron para comprobar motores, transmisiones, sistemas de seguridad y frenado antes del viaje a Utah.
Bonneville cambió completamente el escenario.
El 5 de agosto, Andy Green alcanzó 367,141 mph. Al día siguiente llegó a un máximo de 369,554 mph. Como las reglas de la SCTA utilizan el promedio de dos pasadas, el resultado oficial quedó establecido en 368,347 mph.
Eso superó el anterior récord de la categoría AA/BGS, de 348,342 mph, establecido por el Spectre Streamliner en 2010. Fue la primera vez en 16 años que esa marca cayó.
Al volante está el hombre que rompió la barrera del sonido en tierra
El piloto tampoco fue elegido al azar.
Andy Green condujo en 1997 el ThrustSSC hasta 763,035 mph —1.227,9 km/h— y se convirtió en la primera persona en superar oficialmente la velocidad del sonido sobre tierra. También pilotó el JCB Dieselmax cuando estableció en Bonneville el récord mundial para vehículos diésel de 350,092 mph en 2006, una marca que continúa vigente.
Veinte años después regresó al mismo lugar, pero esta vez quemando hidrógeno.
El verdadero desafío empieza ahora
El récord conseguido durante la Speed Week pertenece a una categoría de la SCTA. El objetivo mayor de JCB es conseguir ahora un récord mundial certificado por la FIA, para lo cual el equipo permanecerá en Bonneville y aumentará progresivamente la potencia de los motores hacia sus 1.600 CV combinados.
El proyecto forma parte de una inversión de alrededor de 100 millones de libras que JCB lleva realizando en motores de combustión de hidrógeno. La empresa ya ha fabricado más de 150 unidades de estos propulsores y está comenzando a utilizarlos en maquinaria.
Hydromax no pretende convertirse en un automóvil comercial. Es, en esencia, un gigantesco banco de pruebas sobre ruedas.
Y acaba de demostrar algo difícil de ignorar: dos motores nacidos para mover maquinaria pesada pueden llevar un vehículo impulsado por hidrógeno hasta casi 600 km/h. La siguiente pregunta es cuánto más podrán exprimirlos cuando llegue el intento que realmente cuenta para la FIA.