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Tecnología

Adobe parecía una víctima segura de la inteligencia artificial. Resulta que puede ser una de sus grandes ganadoras

Wall Street lleva meses castigando a Adobe por miedo a que la inteligencia artificial generativa destruya su negocio creativo. Pero sus últimos resultados cuentan otra historia: la compañía sigue creciendo, gana dinero con sus herramientas de IA y conserva una enorme base de clientes empresariales.
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Wall Street desconfía, pero Adobe sigue creciendo

Durante el último año, Adobe se convirtió en uno de los grandes símbolos del miedo tecnológico. La idea era simple: si cualquiera puede generar imágenes, videos o diseños con inteligencia artificial, ¿qué pasa con Photoshop, Illustrator, Premiere o el resto del ecosistema creativo de Adobe?

El mercado compró ese relato con fuerza. Las acciones de la compañía cayeron con dureza y muchos inversores empezaron a tratarla como una empresa amenazada por la IA.

Pero los números muestran una realidad más compleja. En su segundo trimestre fiscal de 2026, Adobe logró ingresos récord de 6.620 millones de dólares, un 13% más que el año anterior. Su beneficio por acción no-GAAP llegó a 5,96 dólares y su ARR total alcanzó los 27.100 millones.

En otras palabras: la empresa que supuestamente iba a quedar obsoleta por la IA sigue siendo una máquina de generar ingresos recurrentes.

Adobe parecía una víctima segura de la inteligencia artificial. Resulta que puede ser una de sus grandes ganadoras
© Magnific

La IA no solo amenaza a Adobe: también le está dando dinero

El dato más interesante está en su negocio de inteligencia artificial. Adobe informó que su ARR “AI-first” se triplicó interanualmente y ya supera los 500 millones de dólares.

Esto cambia bastante la lectura. Muchas empresas están gastando fortunas en IA con la promesa de monetizarla algún día. Adobe, en cambio, ya está integrando IA en productos por los que sus clientes pagan desde hace años.

Firefly es el centro de esa estrategia. La plataforma permite generar imágenes, video, audio y recursos creativos dentro de flujos de trabajo que muchos profesionales ya usan. Ese punto es clave: Adobe no necesita convencer a las empresas de adoptar un producto completamente nuevo. Puede añadir IA a herramientas que ya forman parte de sus procesos.

El cliente empresarial sigue siendo su defensa

La amenaza de herramientas como Midjourney, Runway, Canva o generadores de imagen integrados en otros modelos es real. Son más simples, más baratos y muchas veces más rápidos para usuarios casuales.

Pero Adobe tiene una ventaja difícil de copiar: está profundamente instalada en flujos profesionales. Estudios, agencias, marcas, diseñadores, editores de video y departamentos de marketing dependen de sus formatos, bibliotecas, integraciones y estándares.

Para una empresa grande, no alcanza con que una herramienta genere una buena imagen. También necesita control legal, consistencia de marca, edición fina, colaboración, seguridad y compatibilidad con procesos internos. Ahí Adobe todavía tiene mucho poder.

Adobe parecía una víctima segura de la inteligencia artificial. Resulta que puede ser una de sus grandes ganadoras
© Iyus sugiharto -Unsplash.

No todo está resuelto

Que Adobe gane dinero con IA no significa que esté fuera de peligro. Canva sigue creciendo como una alternativa más simple para diseño. Runway ataca el video. Midjourney domina parte del imaginario visual de la IA. Y herramientas más baratas como DaVinci Resolve o Affinity atraen a usuarios cansados de las suscripciones.

Adobe también enfrenta críticas por sus precios, sus límites de créditos generativos y la sensación de que algunas funciones nuevas llegan atadas a paquetes cada vez más caros.

A eso se suma una incertidumbre enorme: Shantanu Narayen dejará el cargo de CEO tras 18 años al frente. Su salida llega justo cuando Adobe necesita decidir cómo defender su negocio histórico sin quedarse atrás en la revolución generativa.

Adobe no está muerta: está en plena transición

La gran ironía es que Adobe quizá no sea una víctima de la IA, sino una de las empresas mejor posicionadas para cobrar por ella. Tiene usuarios, marcas fuertes, flujo de caja, clientes corporativos y una plataforma creativa instalada en millones de equipos.

El problema es que Wall Street no solo mira el presente. Mira el riesgo de que la IA convierta herramientas caras y complejas en productos más baratos, simples y accesibles.

Por ahora, Adobe está demostrando que puede resistir. La pregunta es si podrá seguir haciéndolo cuando la IA deje de ser una función añadida y se convierta en el centro completo del proceso creativo.

 

 

Fuente: Xataka.

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