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Ciencia

Un agricultor encontró un objeto metálico de tres metros en su campo de maíz: había caído del espacio y despierta la intriga de los científicos

Un enorme objeto metálico apareció en un campo de cultivo de Estados Unidos.
Por Passant Rabie Traducido por

Tiempo de lectura 4 minutos

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Un agricultor de Minnesota, Estados Unidos, estaba trabajando en su campo de maíz cuando se encontró con algo que difícilmente podría haber imaginado: una enorme estructura metálica circular, de aproximadamente tres metros de diámetro, que no parecía pertenecer a ninguna maquinaria agrícola.

El objeto, que llevaba varias semanas oculto entre los cultivos, tenía un origen mucho más extraordinario de lo que sugería su apariencia. Según las primeras investigaciones, se trataría de un fragmento de un cohete chino que había regresado a la Tierra después de completar una misión espacial.

Pero el episodio no fue aislado.

A miles de kilómetros de distancia, en Indonesia, otro objeto metálico de grandes dimensiones apareció en una plantación de palma aceitera, también presuntamente relacionado con un lanzamiento espacial chino.

Ambos hallazgos vuelven a poner sobre la mesa una preocupación creciente: qué ocurre con las enormes estructuras de los cohetes cuando terminan su misión y regresan a la atmósfera sin un descenso controlado.

Un cohete chino que terminó en un campo de maíz

Según informó la Oficina del Sheriff del condado de Stevens, el objeto descubierto en Minnesota medía aproximadamente 11 pies de ancho, equivalentes a unos 3,3 metros.

Los investigadores consideran que podría tratarse de una pieza de la etapa superior de un cohete Zhuque-2E, desarrollado por la empresa aeroespacial china LandSpace.

El vehículo había despegado el 15 de septiembre desde el Centro de Lanzamiento de Satélites de Jiuquan, ubicado en el noroeste de China. Su misión consistía en colocar diez satélites de comunicaciones en una órbita polar sincronizada con el Sol.

Tras completar el lanzamiento, la etapa superior del cohete quedó destinada a regresar a la Tierra mediante una reentrada no controlada.

De acuerdo con información publicada por Ars Technica, el vehículo atravesó la atmósfera sobre el Medio Oeste estadounidense, donde se registraron avistamientos de fragmentos incandescentes que parecían caer desde el cielo.

El objeto encontrado en Minnesota habría permanecido aproximadamente seis semanas en el campo antes de que el agricultor lo descubriera.

Cuando una etapa de cohete vuelve a entrar en la atmósfera terrestre, se desplaza a velocidades extremadamente elevadas. La fricción y, sobre todo, la intensa compresión del aire que encuentra a su paso generan temperaturas capaces de destruir buena parte de sus componentes.

Sin embargo, no todo desaparece durante el descenso.

Las piezas más grandes o fabricadas con materiales resistentes al calor pueden sobrevivir y alcanzar la superficie terrestre prácticamente intactas.

Las autoridades locales señalaron que el fragmento encontrado no representaba un peligro para la población. No obstante, reconocieron que las consecuencias podrían haber sido muy diferentes si hubiera caído en una zona densamente habitada.

Otro enorme fragmento apareció a miles de kilómetros, en Indonesia

Mientras las autoridades estadounidenses investigaban el hallazgo de Minnesota, un episodio similar se produjo en la provincia de Kalimantan Central, en Indonesia.

Allí, un trabajador encontró una gigantesca estructura metálica en una plantación de palma aceitera, cerca de viviendas y lugares de trabajo.

El descubrimiento ocurrió un lunes, después de que varios residentes de la región afirmaran haber escuchado un fuerte estruendo durante la noche anterior.

El objeto era una gran placa de aluminio de aproximadamente nueve metros de ancho, una dimensión comparable con la longitud de varios automóviles colocados uno detrás de otro.

Según informaron medios locales, la Agencia Nacional de Investigación e Innovación de Indonesia señaló que los restos parecían proceder de otro cohete chino Zhuque-2E.

Este vehículo había sido lanzado el 14 de octubre con el objetivo de transportar diez satélites de comunicaciones hasta la órbita terrestre. Posteriormente, parte de su estructura habría reingresado a la atmósfera sobre la isla de Borneo.

Aunque todavía se investigaba la procedencia exacta del fragmento, el episodio reforzó las preocupaciones sobre los riesgos asociados a las reentradas no controladas.

No es la primera vez que restos de cohetes chinos caen sobre zonas habitadas

Los incidentes de Minnesota e Indonesia forman parte de una serie de episodios registrados durante los últimos años.

En agosto de 2022, fragmentos de un cohete chino Larga Marcha 5B cayeron en distintas zonas de Kalimantan, en Indonesia, y Sarawak, en Malasia.

Dos años antes, en mayo de 2020, restos de otro cohete Larga Marcha 5B alcanzaron dos localidades de Costa de Marfil, donde provocaron daños materiales en viviendas.

Estos antecedentes evidencian que, aunque buena parte de los desechos espaciales se desintegra durante su paso por la atmósfera, algunas estructuras pueden sobrevivir y terminar en lugares donde viven o trabajan personas.

El problema también plantea interrogantes legales.

El derecho internacional contempla la responsabilidad de los Estados por los daños causados por sus objetos espaciales. Esto significa que China podría tener que responder por los perjuicios ocasionados por fragmentos de sus cohetes.

Sin embargo, no existe un caso públicamente documentado en el que las autoridades chinas hayan sido obligadas formalmente a pagar una indemnización por estos incidentes anteriores.

A medida que China y otras potencias amplían sus programas espaciales, el número de lanzamientos continúa aumentando. Y con ellos, también crece la necesidad de garantizar que las etapas descartadas de los cohetes regresen a la Tierra de manera segura.

Lo ocurrido en Minnesota demuestra que los restos de una misión espacial pueden terminar en un lugar tan cotidiano como un campo de maíz, incluso semanas después de que el cohete haya completado su trabajo.

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