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Un análisis forense añade peso a la teoría más popular sobre la desaparición de Amelia Earhart

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Tiempo de lectura 3 minutos

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Existen tres teorías diferentes sobre la
muerte de Amelia Earhart. En la primera sobrevivió junto a su copiloto Fred
Noonan y fueron capturados por las fuerzas japonesas. En la segunda se estrelló
y murió en el mar. En la tercera llegaron a una isla y murieron como náufragos.
Unos huesos podrían ser la pista definitiva.

De estar en lo cierto, la tercera vía
podría ser la más probable: Amelia y Noonan llegaron a la isla de Nikumaroro en
1937 tras sufrir un accidente mientras intentaban circunnavegar el globo. La
isla fue considerada deshabitada hasta 1938, a unos 563 kilómetros al sureste
de la isla de Howland, que se encuentra justo al norte del ecuador en el Océano
Pacífico central. Según explicaron los investigadores hace unos años:

El Grupo Internacional para la
Recuperación Histórica de Aeronaves (TIGHAR), un grupo que ha estado
investigando la desaparición de Earhart desde hace 25 años, la isla de
Nikumaroro está plagada de artefactos que podrían haber pertenecido a Earhart o
Noonan.

Algunos de estos artículos incluyen
botones de la chaqueta de vuelo, un espejo, láminas de aluminio e incluso crema
que algunos piensan que Earhart podría haber tenido con ella. También dicen
que, basado en imágenes de sonar, el avión de Earhart podría quedar fuera de la
costa de la isla bajo 201 metros de agua del océano.

Sin embargo, lo que el equipo pensó que
era la evidencia más intrigante era un esqueleto que se encontró en la isla en
1940. Tras la investigación inicial realizada por un médico forense llamado D.
W. Hoodless, los huesos fueron descartados, pensando que probablemente se
trataban de un hombre náufrago.

Obviamente, había una razón de fondo.
Resulta que varios hombres fueron asesinados en Nikumaroro en un naufragio en
1929, por lo que no era sorprendente encontrar los huesos de un varón. En
cualquier caso, los huesos se perdieron y el incidente fue olvidado en su mayor
parte.

Posteriormente, y aquí es donde la
historia se vuelve interesante, en la década de 1990 el archivo fue reabierto
y, utilizando las notas del médico forense original, un nuevo examinador concluyó
en el 2016 que los huesos eran probablemente femeninos, y además coincidían con
la altura de Earhart.

Con todo, los científicos siguieron
tratando de confirmar con mayor precisión si los huesos eran definitivamente de
Earhart. Hace unos meses, los antropólogos forenses Richard Jantz y Karen Burns
descubrieron que “la morfología de los huesos recuperados, en la medida en
que podemos ver aplicando métodos forenses contemporáneos a las mediciones
tomadas en ese momento, parece consistente con una mujer de la altura y origen
étnico de Earhart”.

Ahora la investigación de Jantz se ha
publicado
en la revista Forensic Anthropology, encontrando que las mediciones
óseas tienen más similitudes con Earhart que con el 99% de las personas en una
gran muestra de referencia. Entonces, ¿caso cerrado? Podría ser, pero como dice
el mismo Richard Jantz, es importante tener en cuenta que nadie ha visto los
huesos durante décadas, y todos sus análisis se encuentran en un archivo registrado
en la década de 1940.

Por tanto, y a no ser que aparezcan esos
huesos, es muy posible que el caso de la muerte de Amelia Earhart esté cerrado
en ese 99% de probabilidades, pero mientras no se pueda concluir el 1%
restante, seguirá existiendo la posibilidad de que Amelia no haya muerto en esa
isla. [Time]

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