Imagen: Nana B Agyei / Flickr

Lucas murió con 4 kg el 6 de junio de 2014. Tenía siete meses y el estómago vacío. Sus padres regentaban una tienda de alimentos naturales en Bélgica y le habían autodiagnosticado intolerancia al gluten y la lactosa. El bebé se mantenía a base de leche de quinoa, insuficiente para su desarrollo.

Esta semana ha empezado el juicio contra los padres. La fiscal√≠a los culpa de la muerte de su hijo por no buscar atenci√≥n m√©dica. ‚ÄúNing√ļn m√©dico ten√≠a un registro sobre Lucas y los servicios de protecci√≥n infantil no sab√≠an nada de ellos‚ÄĚ, declar√≥ el fiscal. La fiscal√≠a tambi√©n culpa a los padres de conducir hasta un m√©dico homeop√°tico al otro lado del pa√≠s cuando el beb√© se estaba muriendo de hambre, en lugar de acudir al hospital m√°s cercano.

Seg√ļn la defensa, los padres pensaban que Lucas ten√≠a un problema alimenticio (alergia a la lactosa y al gluten) y por eso le pusieron una dieta alternativa. Le administraban leche de avena, de arroz, de alforf√≥n, de s√©mola y de quinoa, productos que venden en su tienda. Para el fiscal, ‚Äúesto equivale a negar intencionalmente la comida al ni√Īo‚ÄĚ.

La gastroenter√≥loga infantil Elisabeth De Greef, del Hospital Universitario de Bruselas, declar√≥ que estos tipos de leche ‚Äúno contienen las prote√≠nas, los minerales y las vitaminas que necesitan los beb√©s ni se ajustan a los lactantes y, por lo tanto, no son adecuados‚ÄĚ. Una autopsia demostr√≥ que el est√≥mago de Lucas estaba totalmente vac√≠o en el momento de su muerte. Tambi√©n se encontr√≥ una estampita en el pa√Īal del peque√Īo.

[Metro vía Informativos Telecinco]